Living The Dream

viernes, 6 de septiembre de 2013

Capítulo 18


Narra Melissa

Blanca se acerca, veo que tiene los ojos rojizos. Espera, ¿qué pretende...?

Antes de poder reaccionar, se lanza hacia mí, y me golpea la cara, a la vez que me tira al suelo. No entiendo nada...

Esquivo su puño a duras penas, y recibo una ostia en la mejilla izquierda, que me empieza a escocer en seguida. Lucía lanza un grito de alarma, y veo como sale corriendo hacia nosotras... cuando Blanca parece hacer ademán de morderme.

-¡Blanca!-Lucía la ha agarrado por las muñecas, y yo me levanto a toda prisa, con los músculos entumecidos.

-¿Qué diablos te pasa?-quiero gritar, pero la voz me sale ahogada por la confusión.

Entonces ella rompe a llorar, y deja caer la cabeza, quedándose totalmente flácida.

-No lo sé...-susurra, con la voz rota.

-¿En qué pensabas?-insisto, intentando sonar menos dura.

-¿Te he hecho daño?-su voz suena alarmada-. Yo... no sé que pensaba, lo siento, de verdad. Lo siento...

Me acerco, y le hago un gesto a Lucía, que tiene cara de total desconcierto, para que le suelte las muñecas.

-A ver, tienes un problema, sea el que sea, cuéntalo-le digo, despacio.

Suspira, y se levanta, quedando sentada en el suelo, con la cara enterrada entre las manos.

-No lo sé ni yo...

-¿Zayn?-pregunto, cruzando una mirada con Lucía, queriendo decir que me deje a solas con ella. Lo entiende, y sale de la salita del avión-. ¿Te dijo algo... cuando te llevó a casa?

Me mira por fin, mordiéndose el labio.

-Blanca...-insisto, pero ella sigue callada-. Bueno, si no quieres contármelo no hace falta, no voy a...

Ya estoy saliendo yo también de la estancia, sacudiendo la cabeza, cuando me habla:

-No. Sí quiero hablar.

-Bien, entonces habla. ¿Quieres un vaso de agua?

Se encoge de hombros, así que en vez de agua, traigo refrescos del pequeño armario de bebidas.

Luego me siento junto a ella en el sofá.

-¿Te dijo... o hizo algo?

-Meli, él, no sé que pretende...

-¿Pretende haciendo qué?

-Primero se pone muy... por así decirlo, cariñoso... y luego de repente brusco. No lo entiendo.

-Si me lo cuentas así yo me entero aún menos-replico-. ¿Puedo saber qué pasó cuando te llevó al hotel?

Se vuelve a morder el labio.

-Le pregunté que qué pasó con Perrie... bueno, no, él me lo dijo.

-¿Y...?

-Me dijo que era mi culpa...

-¿Tu culpa?-estallo, interrumpiéndola-. ¿Zayn dijo eso? ¿Cómo te culpa por eso...?

-Melissa, déjame hablar-corta, seria-. Dijo que ella creía que Zayn tonteó conmigo... en el concierto.

-Ah... ¿Y tanto te duele eso?-«MELI- me digo-. ¡Cómo dices eso! ¡Boba!». Ahora se cabreará, seguro.

-No, eso no es.

-¿Entonces?

-Es que... cuando salí del coche... Se acercó y...

-¿Te besó?

-¡Meli!-exclama, y el rubor sube a sus mejillas-. No. Bueno, casi... pero luego me apartó, bruscamente. No sé a que juega-su voz se ha roto otra vez.

-Ah, tiene novia, chica. ¿Qué esperas?

-No quiero que juegue conmigo, eso es todo.

-¿Crees que juega contigo?

-No sé qué pensar... Zayn es una buena persona... por eso me duele pensar siquiera que juega conmigo, pero no lo entiendo... Oh, ¿qué hago?

¿Sabéis esos momentos en los que quieres ayudar a una amiga, pero no veis la forma, ni os salen las palabras? Pues este es uno de esos momentos de impotencia.

-Meli, yo quise siempre llevarme bien con ellos, ser su amiga... confiar, reír... y ahora que lo podría haber tenido lo he estropeado todo.

-Están los otros cuatro, y además...

-¿Los otros cuatro? ¿Recuerdas cuando decíamos que One Direction no sería nada sin uno de los cinco? Pues esto es igual.

-Todavía puedes...

-¡No!

Empiezo a perder los nervios, sobre todo porque sé que no conseguiré animarla, justo cuando su móvil suena. “Zayn”, se ve en la pantalla.

-¡Ah, por Dios! Ya sabía yo que debería haber apagado el móvil-ha estado otra vez llorando, y ahora se seca las lágrimas con la mano, furiosa-. ¿Ahora qué quiere? No puedo... Meli, cógelo tú.

-No, no lo voy a coger. Todavía puedes arreglar las cosas, pero tienes que hacerlo sola.

Me levanto y me voy a dónde creo que encontraré a Lucía.

Narra Zayn

«¿Por qué llamas?» me pregunto. Me dijo Liam hace media hora que hiciese esto, y creo que no ha sido buena idea.

-Vi su cara al ver que hablabas con Melissa. Vi la cara que puso al oír que seguías mal por Perrie. ¿Qué pasó?-me dijo Liam. Yo había dudado, pero le había respondido que la culpé por la pelea con Perrie. No le conté toda la verdad, claro está.

Y aquí estoy, con el número de Blanca marcado, y el teléfono irritando mi oído con el pitido que indica que está comunicando.

No va a responder, o eso parece. Me siento confuso. Todavía no he arreglado las cosas con Perrie, y tampoco sé por qué actué así con Blanca. Me sobresalta un “¿Qué?” de voz quebrada e irritada, al otro lado de la línea.

-¿Blanca?

-¿Qué quieres?

¿Habrá llorado? Porque su voz suena ronca, además de cortante y enfadada... o dolida.

-¿Estás bien?

-No me llamarías sólo para preguntarme eso.

-Bueno, para pedirte perdón... y desearte suerte para los conciertos.

-¿Perdón? ¿Debo entender que te sientes culpable? ¿Por qué?

-Me dijo Liam que lo hiciera y creo que...

Hay un silencio, que me resulta eterno. No debería haber dicho eso, lo sé, pero ya está hecho. Ahora todo el enfado que sienta se habrá duplicado.

-Claro. Claro que te lo pidió Liam. No ibas a llamarme para pedir perdón-suena seco, como un filo hecho de arena ardiente que pone fin a la llamada.

-¡Zayn!-es María, que aparece en la puerta de entrada.

-Ya voy-murmuro, y me uno a ellos, entando en la casa.

-Decíamos que podríamos ir a algún sitio a pasar lo que les queda a las chicas de vacaciones-cuenta Harry, sentado en el sofá de la casa de Liam, a donde vinimos cuando Melissa, Blanca y Lucía fueron al aeropuerto.

-¿Como cuál?-pregunto, sin muchas ganas.

-Pensamos en la casa que tiene el tío de Louis en el campo-repone Niall, mordisqueando un caramelo, con cara de concentración.

-¿Te parece bien el plan?-quiere saber Louis.

-Estará bien, deberíamos descansar un poco de todo esto, sí-admito.

-Genial, pues podemos partir mañana- Louis se levanta del asiento y se estira como un gato-. ¿A qué hora estaréis listos?

-Pregúntatelo a ti mismo, Tommo-repone Harry, y Louis le lanza una mirada de soslayo-. Eres el que siempre tarda tanto en preparase.

Louis bizquea, lo que arranca varias carcajadas entre el resto.

-Bueno, tal y como está todo, creo que deberíamos ir yéndonos, avisar en la residencia, y preparar todo-Clara se ha levantado, y se alisa la camiseta, que se había arrugado.

-Clara tiene razón, o no saldremos nunca-Noelia se levanta también, y le tiende a María una mano, para hacer que ésta se mueva de su sitio.

-¿Os llevamos?-intervengo, dispuesto a ser de ayuda, pero Clara niega y me da un golpecito en la cabeza, poniéndose de puntillas un poco.

-No hace falta, ya habéis hecho mucho, en serio.

-No lo haríamos si no os lo merecieseis y si no nos cayeseis bien- Harry la atrae hacia sí cogiéndola por un brazo, y le da un beso en la frente, que produce que el rubor suba a sus mejillas y que suelte un risilla.

«Así debería tratar a Blanca, y no como lo hago»

-Muchas gracias por todo chicos, esto no deja de ser un sueño y algo exagerado- Noelia se tira de un mechón de su pelo castaño, y Niall la imita, tirando del resto del cabello, a lo que ella responde con un: “Ay” y una colleja cariñosa en la mejilla.

-Payaso, ahora verás-espeta, riendo, y sale corriendo tras Niall, que ya ha huido.

-¡Oh, genial, así no nos iremos en la vida!- María ha alzado las manos en un gesto teatral y suspira.

-Admite que no quieres irte-replica Louis, con voz pícara.

-Admite tú que nos queréis aquí-repone ella, en el mismo tono.

-Lo admitimos- Liam se cruza de brazos y sonríe. Louis y María se giran hacia él.

-¿Ah sí?-dice ella, con una sonrisita triunfal.

-¡Liam! ¡Che!- Louis finge espanto.

-¡Che! Eso digo, yo- repone Clara, y acto seguido se coloca las manos a modo de bocina ante la boca-. ¡Noelia! ¡Horan! ¡Vamos ya!

Una figura de pelo rubio... manchado de rosa entra por la puerta de la cocina. Tras Niall está Noe, riéndose sin parar, y con la cara medio rosa.

-¿Qué diablos?-empiezo, pero Noelia señala a Niall y pregunta:

-¿Os gustan sus mechas?

-¿Y a vosotros su maquillaje?-dice Niall a su vez.

-¿Qué habéis hecho?-exclama Clara, conteniendo la risa a duras penas.

-Nada... guerra de fresas, lo normal- ríe Niall.

-Uy, si, muy normal desde luego, es el arma de moda... - María enarca una ceja, y mira a Niall, Noelia, Louis y Harry, que se ríen como cuatro locos.

-¡Las fresas! ¡Yo las quería de postre!-protesta Liam.

-Venga, guerrera loca, vamos ya para casa.

Noelia deja de reír y se despide de Niall con un abrazo. Va a abrazar a Liam, cuando este salta hacia atrás.

-Ni hablar, no quiero acabar como vosotros.

Con un encogimiento de hombros, va a abrazar a Louis, pero este sale corriendo. Noe bufa y pone los ojos en blanco.

-¿Alguno me dará un abrazo?

-¡No!-responden, con una coordinación repentina. Yo niego-. Mala gente...

-Mala gente vosotros, que usáis mis fresas como arma- Liam sonríe, y su enfado fingido no resulta creíble, la verdad.

Las chicas recogen sus bolsos y salen por la puerta. Liam les da indicaciones hasta la parada de metro más cercana, y cruzan la valla del jardín y se alejan, hablando de sus cosas, felices.

«Yo a Blanca no la dejé feliz».



Narra María

Caminamos hacia la parada que nos dijo Liam, riéndonos de la cara manchada de Noe y bromeando sobre la supuesta nueva moda de Niall, teñido de rosa.

-Chicas, ¿no os parece raro?-pregunto de pronto, mientras las farolas derraman su luz naranja sobre nosotras. Por alguna razón, me viene “More than this” a la cabeza; puede que sea este ambiente feliz y tranquilo, juntado con el aire nocturno. El tiempo con los chicos pasa tan rápido... Parece como si sólo hubiésemos estado media hora en casa de Liam, y no todo el día. Casi se nos había olvidado comer y todo, pero Niall nos lo recordó sobre las cuatro, y todos nos dimos cuenta del hambre que teníamos. Habíamos jugado a juegos de mesa, hecho bromas, guerra de almohadas incluso. Habíamos subido fotos a Instagram y a Twitter, junto con tweets de bromas o cosas que creíamos que merecía la pena contar a las fans. Me pregunto ahora cómo habrán reaccionado... tendré mi cuenta repleta de menciones. Y después de todo, me paro a pensar en todo lo que ha pasado, y no creo que pueda ser real.

Clara responde a mi pregunta entonces:

-¿Raro? María, que Niall no se ha teñido en serio...

-No es eso, tonta. Digo, que si esto no os parece raro... todo lo que nos está pasando, con los chicos, que si no os parece irreal. Porque a mí sí, aunque lo asimilo de cierta manera.

-Sí, es verdad, todo esto es increíble. Nunca pensé que de verdad podría pasar...- admite, con un tono emocionado y soñador.

-Si lo piensas... crees estar en un sueño, ¿verdad?-añade Noe, en un susurro.

En ese momento bajamos al subsuelo donde se extiende la red de metro londinense. Me llama la atención un hombre que cambia uno de los carteles de la pared. El cartel que quitan es el del concierto de Blanca; una oleada de alegría y orgullo me recorre, juntada con incredulidad. Niego con la cabeza y reprimo las lágrimas.

Oímos el ruido del vagón del metro antes de que nos de tiempo a decir nada sobre el cartel, y Noe grita:

-¡Corred!

Salimos disparadas por los pasillos del metro, riendo como tres locas, bajando escaleras con el riesgo continuo de poder caernos.

Nos metemos en el tren justo cuando las puertas se cierran con un último pitido, y nos quedamos de pie, porque no hay sitio para sentarse.

-¿Hablamos en español a ver si se quedan un poco boquiabiertos?-propone Clara.

-Vale, di algo tú anda- replico con una risotada.

-¡Hola gente! ¿Qué tal todo?-casi grita, y Noe corre a taparle la boca, pero ya está hecho; todos nos miran. Ella sigue, apartando la mano de Noelia-: ¿Qué? Soy preciosa, ¿verdad? Lo sé, enamoro-exclama, poniendo a la última palabra un matiz seductor.

Cuando nos bajamos en nuestra parada y subimos las escaleras, Noelia, roja como un tomate, le espeta:

-Oh, qué tonta eres. Es que de verdad que...

Clara se ríe como una posesa.

-¡Ha sido genial!

-Ya, todo un espectáculo de payasos- intervengo.

-Pues, sí. Ale, estudiaré para payasa del circo.

-Pues claro, andas como un pato mareado- Noelia la mira de soslayo, burlona.

-¡Si claro! Y tú como un caracol.

-Los caracoles no andan-replica Noe.

-Pues por eso mismo- empieza a reírse otra vez, y me contagia la risa. Noe arruga la nariz y se echa también a reír.

Ya cuando flanqueamos el portón de la zona residencial de la universidad, suspiro, y digo:

-Definitivamente, todo lo que nos ha pasado es un sueño. Es, en una palabra...

-Perfecto-sonríe Clara, y nos abrazamos.




Narra Melissa

Blanca se acerca, veo que tiene los ojos rojizos. Espera, ¿qué pretende...?

Antes de poder reaccionar, se lanza hacia mí, y me golpea la cara, a la vez que me tira al suelo. No entiendo nada...

Esquivo su puño a duras penas, y recibo una ostia en la mejilla izquierda, que me empieza a escocer en seguida. Lucía lanza un grito de alarma, y veo como sale corriendo hacia nosotras... cuando Blanca parece hacer ademán de morderme.

-¡Blanca!-Lucía la ha agarrado por las muñecas, y yo me levanto a toda prisa, con los músculos entumecidos.

-¿Qué diablos te pasa?-quiero gritar, pero la voz me sale ahogada por la confusión.

Entonces ella rompe a llorar, y deja caer la cabeza, quedándose totalmente flácida.

-No lo sé...-susurra, con la voz rota.

-¿En qué pensabas?-insisto, intentando sonar menos dura.

-¿Te he hecho daño?-su voz suena alarmada-. Yo... no sé que pensaba, lo siento, de verdad. Lo siento...

Me acerco, y le hago un gesto a Lucía, que tiene cara de total desconcierto, para que le suelte las muñecas.

-A ver, tienes un problema, sea el que sea, cuéntalo-le digo, despacio.

Suspira, y se levanta, quedando sentada en el suelo, con la cara enterrada entre las manos.

-No lo sé ni yo...

-¿Zayn?-pregunto, cruzando una mirada con Lucía, queriendo decir que me deje a solas con ella. Lo entiende, y sale de la salita del avión-. ¿Te dijo algo... cuando te llevó a casa?

Me mira por fin, mordiéndose el labio.

-Blanca...-insisto, pero ella sigue callada-. Bueno, si no quieres contármelo no hace falta, no voy a...

Ya estoy saliendo yo también de la estancia, sacudiendo la cabeza, cuando me habla:

-No. Sí quiero hablar.

-Bien, entonces habla. ¿Quieres un vaso de agua?

Se encoge de hombros, así que en vez de agua, traigo refrescos del pequeño armario de bebidas.

Luego me siento junto a ella en el sofá.

-¿Te dijo... o hizo algo?

-Meli, él, no sé que pretende...

-¿Pretende haciendo qué?

-Primero se pone muy... por así decirlo, cariñoso... y luego de repente brusco. No lo entiendo.

-Si me lo cuentas así yo me entero aún menos-replico-. ¿Puedo saber qué pasó cuando te llevó al hotel?

Se vuelve a morder el labio.

-Le pregunté que qué pasó con Perrie... bueno, no, él me lo dijo.

-¿Y...?

-Me dijo que era mi culpa...

-¿Tu culpa?-estallo, interrumpiéndola-. ¿Zayn dijo eso? ¿Cómo te culpa por eso...?

-Melissa, déjame hablar-corta, seria-. Dijo que ella creía que Zayn tonteó conmigo... en el concierto.

-Ah... ¿Y tanto te duele eso?-«MELI- me digo-. ¡Cómo dices eso! ¡Boba!». Ahora se cabreará, seguro.

-No, eso no es.

-¿Entonces?

-Es que... cuando salí del coche... Se acercó y...

-¿Te besó?

-¡Meli!-exclama, y el rubor sube a sus mejillas-. No. Bueno, casi... pero luego me apartó, bruscamente. No sé a que juega-su voz se ha roto otra vez.

-Ah, tiene novia, chica. ¿Qué esperas?

-No quiero que juegue conmigo, eso es todo.

-¿Crees que juega contigo?

-No sé qué pensar... Zayn es una buena persona... por eso me duele pensar siquiera que juega conmigo, pero no lo entiendo... Oh, ¿qué hago?

¿Sabéis esos momentos en los que quieres ayudar a una amiga, pero no veis la forma, ni os salen las palabras? Pues este es uno de esos momentos de impotencia.

-Meli, yo quise siempre llevarme bien con ellos, ser su amiga... confiar, reír... y ahora que lo podría haber tenido lo he estropeado todo.

-Están los otros cuatro, y además...

-¿Los otros cuatro? ¿Recuerdas cuando decíamos que One Direction no sería nada sin uno de los cinco? Pues esto es igual.

-Todavía puedes...

-¡No!

Empiezo a perder los nervios, sobre todo porque sé que no conseguiré animarla, justo cuando su móvil suena. “Zayn”, se ve en la pantalla.

-¡Ah, por Dios! Ya sabía yo que debería haber apagado el móvil-ha estado otra vez llorando, y ahora se seca las lágrimas con la mano, furiosa-. ¿Ahora qué quiere? No puedo... Meli, cógelo tú.

-No, no lo voy a coger. Todavía puedes arreglar las cosas, pero tienes que hacerlo sola.

Me levanto y me voy a dónde creo que encontraré a Lucía.

Narra Zayn

«¿Por qué llamas?» me pregunto. Me dijo Liam hace media hora que hiciese esto, y creo que no ha sido buena idea.

-Vi su cara al ver que hablabas con Melissa. Vi la cara que puso al oír que seguías mal por Perrie. ¿Qué pasó?-me dijo Liam. Yo había dudado, pero le había respondido que la culpé por la pelea con Perrie. No le conté toda la verdad, claro está.

Y aquí estoy, con el número de Blanca marcado, y el teléfono irritando mi oído con el pitido que indica que está comunicando.

No va a responder, o eso parece. Me siento confuso. Todavía no he arreglado las cosas con Perrie, y tampoco sé por qué actué así con Blanca. Me sobresalta un “¿Qué?” de voz quebrada e irritada, al otro lado de la línea.

-¿Blanca?

-¿Qué quieres?

¿Habrá llorado? Porque su voz suena ronca, además de cortante y enfadada... o dolida.

-¿Estás bien?

-No me llamarías sólo para preguntarme eso.

-Bueno, para pedirte perdón... y desearte suerte para los conciertos.

-¿Perdón? ¿Debo entender que te sientes culpable? ¿Por qué?

-Me dijo Liam que lo hiciera y creo que...

Hay un silencio, que me resulta eterno. No debería haber dicho eso, lo sé, pero ya está hecho. Ahora todo el enfado que sienta se habrá duplicado.

-Claro. Claro que te lo pidió Liam. No ibas a llamarme para pedir perdón-suena seco, como un filo hecho de arena ardiente que pone fin a la llamada.

-¡Zayn!-es María, que aparece en la puerta de entrada.

-Ya voy-murmuro, y me uno a ellos, entando en la casa.

-Decíamos que podríamos ir a algún sitio a pasar lo que les queda a las chicas de vacaciones-cuenta Harry, sentado en el sofá de la casa de Liam, a donde vinimos cuando Melissa, Blanca y Lucía fueron al aeropuerto.

-¿Como cuál?-pregunto, sin muchas ganas.

-Pensamos en la casa que tiene el tío de Louis en el campo-repone Niall, mordisqueando un caramelo, con cara de concentración.

-¿Te parece bien el plan?-quiere saber Louis.

-Estará bien, deberíamos descansar un poco de todo esto, sí-admito.

-Genial, pues podemos partir mañana- Louis se levanta del asiento y se estira como un gato-. ¿A qué hora estaréis listos?

-Pregúntatelo a ti mismo, Tommo-repone Harry, y Louis le lanza una mirada de soslayo-. Eres el que siempre tarda tanto en preparase.

Louis bizquea, lo que arranca varias carcajadas entre el resto.

-Bueno, tal y como está todo, creo que deberíamos ir yéndonos, avisar en la residencia, y preparar todo-Clara se ha levantado, y se alisa la camiseta, que se había arrugado.

-Clara tiene razón, o no saldremos nunca-Noelia se levanta también, y le tiende a María una mano, para hacer que ésta se mueva de su sitio.

-¿Os llevamos?-intervengo, dispuesto a ser de ayuda, pero Clara niega y me da un golpecito en la cabeza, poniéndose de puntillas un poco.

-No hace falta, ya habéis hecho mucho, en serio.

-No lo haríamos si no os lo merecieseis y si no nos cayeseis bien- Harry la atrae hacia sí cogiéndola por un brazo, y le da un beso en la frente, que produce que el rubor suba a sus mejillas y que suelte un risilla.

«Así debería tratar a Blanca, y no como lo hago»

-Muchas gracias por todo chicos, esto no deja de ser un sueño y algo exagerado- Noelia se tira de un mechón de su pelo castaño, y Niall la imita, tirando del resto del cabello, a lo que ella responde con un: “Ay” y una colleja cariñosa en la mejilla.

-Payaso, ahora verás-espeta, riendo, y sale corriendo tras Niall, que ya ha huido.

-¡Oh, genial, así no nos iremos en la vida!- María ha alzado las manos en un gesto teatral y suspira.

-Admite que no quieres irte-replica Louis, con voz pícara.

-Admite tú que nos queréis aquí-repone ella, en el mismo tono.

-Lo admitimos- Liam se cruza de brazos y sonríe. Louis y María se giran hacia él.

-¿Ah sí?-dice ella, con una sonrisita triunfal.

-¡Liam! ¡Che!- Louis finge espanto.

-¡Che! Eso digo, yo- repone Clara, y acto seguido se coloca las manos a modo de bocina ante la boca-. ¡Noelia! ¡Horan! ¡Vamos ya!

Una figura de pelo rubio... manchado de rosa entra por la puerta de la cocina. Tras Niall está Noe, riéndose sin parar, y con la cara medio rosa.

-¿Qué diablos?-empiezo, pero Noelia señala a Niall y pregunta:

-¿Os gustan sus mechas?

-¿Y a vosotros su maquillaje?-dice Niall a su vez.

-¿Qué habéis hecho?-exclama Clara, conteniendo la risa a duras penas.

-Nada... guerra de fresas, lo normal- ríe Niall.

-Uy, si, muy normal desde luego, es el arma de moda... - María enarca una ceja, y mira a Niall, Noelia, Louis y Harry, que se ríen como cuatro locos.

-¡Las fresas! ¡Yo las quería de postre!-protesta Liam.

-Venga, guerrera loca, vamos ya para casa.

Noelia deja de reír y se despide de Niall con un abrazo. Va a abrazar a Liam, cuando este salta hacia atrás.

-Ni hablar, no quiero acabar como vosotros.

Con un encogimiento de hombros, va a abrazar a Louis, pero este sale corriendo. Noe bufa y pone los ojos en blanco.

-¿Alguno me dará un abrazo?

-¡No!-responden, con una coordinación repentina. Yo niego-. Mala gente...

-Mala gente vosotros, que usáis mis fresas como arma- Liam sonríe, y su enfado fingido no resulta creíble, la verdad.

Las chicas recogen sus bolsos y salen por la puerta. Liam les da indicaciones hasta la parada de metro más cercana, y cruzan la valla del jardín y se alejan, hablando de sus cosas, felices.

«Yo a Blanca no la dejé feliz».



Narra María

Caminamos hacia la parada que nos dijo Liam, riéndonos de la cara manchada de Noe y bromeando sobre la supuesta nueva moda de Niall, teñido de rosa.

-Chicas, ¿no os parece raro?-pregunto de pronto, mientras las farolas derraman su luz naranja sobre nosotras. Por alguna razón, me viene “More than this” a la cabeza; puede que sea este ambiente feliz y tranquilo, juntado con el aire nocturno. El tiempo con los chicos pasa tan rápido... Parece como si sólo hubiésemos estado media hora en casa de Liam, y no todo el día. Casi se nos había olvidado comer y todo, pero Niall nos lo recordó sobre las cuatro, y todos nos dimos cuenta del hambre que teníamos. Habíamos jugado a juegos de mesa, hecho bromas, guerra de almohadas incluso. Habíamos subido fotos a Instagram y a Twitter, junto con tweets de bromas o cosas que creíamos que merecía la pena contar a las fans. Me pregunto ahora cómo habrán reaccionado... tendré mi cuenta repleta de menciones. Y después de todo, me paro a pensar en todo lo que ha pasado, y no creo que pueda ser real.

Clara responde a mi pregunta entonces:

-¿Raro? María, que Niall no se ha teñido en serio...

-No es eso, tonta. Digo, que si esto no os parece raro... todo lo que nos está pasando, con los chicos, que si no os parece irreal. Porque a mí sí, aunque lo asimilo de cierta manera.

-Sí, es verdad, todo esto es increíble. Nunca pensé que de verdad podría pasar...- admite, con un tono emocionado y soñador.

-Si lo piensas... crees estar en un sueño, ¿verdad?-añade Noe, en un susurro.

En ese momento bajamos al subsuelo donde se extiende la red de metro londinense. Me llama la atención un hombre que cambia uno de los carteles de la pared. El cartel que quitan es el del concierto de Blanca; una oleada de alegría y orgullo me recorre, juntada con incredulidad. Niego con la cabeza y reprimo las lágrimas.

Oímos el ruido del vagón del metro antes de que nos de tiempo a decir nada sobre el cartel, y Noe grita:

-¡Corred!

Salimos disparadas por los pasillos del metro, riendo como tres locas, bajando escaleras con el riesgo continuo de poder caernos.

Nos metemos en el tren justo cuando las puertas se cierran con un último pitido, y nos quedamos de pie, porque no hay sitio para sentarse.

-¿Hablamos en español a ver si se quedan un poco boquiabiertos?-propone Clara.

-Vale, di algo tú anda- replico con una risotada.

-¡Hola gente! ¿Qué tal todo?-casi grita, y Noe corre a taparle la boca, pero ya está hecho; todos nos miran. Ella sigue, apartando la mano de Noelia-: ¿Qué? Soy preciosa, ¿verdad? Lo sé, enamoro-exclama, poniendo a la última palabra un matiz seductor.

Cuando nos bajamos en nuestra parada y subimos las escaleras, Noelia, roja como un tomate, le espeta:

-Oh, qué tonta eres. Es que de verdad que...

Clara se ríe como una posesa.

-¡Ha sido genial!

-Ya, todo un espectáculo de payasos- intervengo.

-Pues, sí. Ale, estudiaré para payasa del circo.

-Pues claro, andas como un pato mareado- Noelia la mira de soslayo, burlona.

-¡Si claro! Y tú como un caracol.

-Los caracoles no andan-replica Noe.

-Pues por eso mismo- empieza a reírse otra vez, y me contagia la risa. Noe arruga la nariz y se echa también a reír.

Ya cuando flanqueamos el portón de la zona residencial de la universidad, suspiro, y digo:

-Definitivamente, todo lo que nos ha pasado es un sueño. Es, en una palabra...

-Perfecto-sonríe Clara, y nos abrazamos.



viernes, 30 de agosto de 2013

Capítulo 17

Narra Blanca
<<Y me empujó bruscamente hacia atrás, casi haciéndome caer. Me había quedado anonada, pero él ya estaba sentado en el coche, y arrancó sin mirarme más>>.
Sigo sin entender su comportamiento. Lo único que puedo pensar es que juega conmigo, pero duele demasiado pensarlo. Y él es una buena persona...
-¡Ah Blanca, ya!-me grito, y me acerco a mi maleta para vestirme, aunque antes compruebo la hora; las cinco menos cuarto de la mañana. No puedo evitar pensar en que si no fuera cantante, tendría que haber estado dos horas antes en el aeropuerto, y no podría llegar en el último minuto, como voy a hacer hoy.
Aunque tampoco importa; dado que no he podido casi dormir y me he despertado sola, sin necesitar el despertador. Me pongo esto:
Y bajo a recepción...
-¡Blanca! -exclama alguien, con una voz familiar; me vuelvo hacia el lugar del que venía la voz, y me encuentro a Clara y María, que vienen hacia mí. ¿Qué hacen aquí?
-Veníamos a despedirnos-contesta María a mi pregunta muda.
-¿No preferirías dormir?
-En parte sí, supongo. Sobre todo porque ayer salimos. Pero los chicos nos obligaron a venir-explica Clara.
-¿Y dónde están, han venido?
-Ven, corre-repone María, tirando de mí.
Y allí están, en una zona apartada y vigilada, mientras la gente chilla; fans de nuevo.
-¡Hola!-exclamo, pero mi sonrisa se esfuma al ver la cara enojada de Zayn; sacudo los recuerdos de lo pasado ayer, y me vuelvo hacia Liam, interrogante.
-Es lo de Perrie...nada del otro mundo-me explica. <<No, soy yo. Yo le altero>>pienso.
-Ah... pensaba que ya estaba arreglado-digo, sin embargo.
Como el ambiente es tenso, decido cambiar de tema:
-¿Por qué habéis venido?
-Para darte una sorpresa y despedirnos-contesta Niall, sonriente.
Fuerzo una sonrisa, evitando mirar a Zayn.
-Os vamos a echar de menos, ¿sabéis?-dice Meli entonces. 
-Y nosotras-asiente Louis.
-¡Venga ya! ¿Cómo va un ídolo a echar de menos a unas fans?-replica Meli, cruzándose de brazos.
-Siempre echamos de menos a las fans. Y los lugares-repone Harry, serio.
-Exacto. Además, vosotras ya no sois fans cualesquiera, ¿no?-dice Liam.
-¿Y qué somos?-pregunta María, con un deje de emoción que convierte su voz en un susurro. Tras un rato, Liam la abraza y dice:
-Amigas. ¿Verdad?-mira a los otros cuatro chicos, como buscando ayuda.
Ellos asienten, y caigo en que Lucía no está. 
-¿Y Lucía?
-Ni idea-se encogen mis amigas de hombros. 
-Pues yo sí lo sé-replica Louis; le miramos-. Se fue con Brett, a despedirse, o eso me dio él a entender.
-¿Brett?-repite Clara. Luego parece entender-. ¡Ah! El telonero.
-¿Por qué iría con él? -pregunta María. 
-Creo que él se lo pidió. Se cayeron bien, supongo-dice Louis, encogiéndose de hombros. 
-A ver si llega ya; hay que ir yéndose, Blanca-indica Meli, señalando a un grupo de guardias junto a mi mánager.
-¡Melissa, Blanca!-grita entonces alguien, a quien reconozco como Lucía por la voz. Corre hacia nosotros con Brett al lado-. ¿No os habré hecho esperar?
-No, qué va. Estábamos hablando de tí justo ahora-sonrío.
-¿Sobre mí? 
-Louis nos dijo a dónde habías ido-explica Clara. 
-Creo que tenemos que ir yéndonos ya-indico, señalando a mi mánager.
-Es verdad-Meli ya está abrazando a los chicos, uno a uno. Lucía le dice algo a Brett e imita a Meli.
Cuando yo me he despedido ya de todos, recuerdo a Zayn; empiezo a acercarme...
Pero está con Melissa. Ella le dice cosas, seria pero con expresión amable. Él solo mira hacia abajo. 
Finalmente se inclina para decirle algo al oído, mirándome de reojo. Meli se pone tensa y asiente. Le da unas palmaditas cariñosas en el brazo y se nos une a Lucía y a mí. 
No puedo evitar mirarla, preguntándome qué le habrá dicho Zayn. Noto durante el vuelo que ella también me mira de reojo. Y tal vez me evita. La situación ne irrita cada vez más, y acabo encerrándome en la pequeña salita con puerta que hay en una esquina. Me tumbo sobre la camita que hay, y hundo la cara en la almohada, clavando mis dientes en ella.
<<¿Qué he hecho? He estropeado toda la posible amistad con Zayn. Y encima dudo de él y su manera de tratar a las chicas>>me chillo mentalmente, una y otra vez. Recuerdo todo desde que le conocí, para hacerme más daño. Y el recuerdo de las risas del día en casa de Harry me quema como mil brasas ardientes. Finalmente, me quedo sin fuerzas , apago el móvil y empiezo a llorar, odiándome cada vez más. 
Cuando me he desahogado, tengo los brazos entumecidos, y me duele la cara; cuando me la palpo, noto que es la huella de la tela de la almohada.
Por otra parte, tengo la sensación de que se me van a quebrar los dientes de un momento a otro. Supongo que es por morder la almohada. Me froto la cara, frustrada, y salgo de la estancia, con un nudo angustioso en la garganta.
Melissa y Lucía juegan a las cartas.
Casi sin saber lo que hago, me acerco a ellas...

Capítulo 16

Narra Blanca
Apagamos los móviles mientras las luces se apagan. Nos cogemos de las manos y esperamos...
Las primeras notas de "Up All Night" suenan antes de que se les vea por ninguna parte a los chicos; las luces son azules, y hacen que el pelo de Niall, el primero que sale, parezca una peluca de carnaval.
-¡LONDRES!-grita Harry, al terminar la canción.
Siguen con la bienvenida, pero yo sólo me concentro en sus rostros, pensando cómo es posible que no esté yo en el escenario.
Las canciones me mantienen con la mente puesta en ellos, y canto y salto como una fan más. Tras cantar "Last First Kiss", las luces se tornan de tonos cálidos y no muy fuertes, y todos se sientan en los escalones en el centro de la pista.
-Hoy-el griterío apaga su voz-... tenemos el placer de tener a una invitada... o algo así-añade Niall, dirigiéndose a Louis- a la que muchos conoceréis a estas alturas... Una invitada que merece esto de verdad...
-Venga Horan, déjalo; hoy no te ha dado bien la vena del sentimentalismo-interrumpe Louis, en ademán burlón. El rubio le lanza una mirada airada, pero calla.
-La conocimos el otro día, y resultó ser una fan... algo sorprendente-ríe Louis al hablar-. Y como nosotros disfrutamos de su espectáculo, hoy es su turno.
El público murmura sobre quién puede ser, pero mi corazón ya acelerado late tan fuerte que temo que los músculos se rompan; hablan de mí.
De pronto me doy cuenta de que Harry está sentado en el borde del escenario, en frente de nosotras.
Sus rodillas me rozan, y me pregunto cómo habría reaccionado en esta situación de no haberlos conocido.
¿Qué hará?
-¿Subes?-me pregunta, aunque lo dice al micrófono.
-No creo que...-replico, cuando se acerca Zayn.
-¿No vas a enseñarles tu sonrisa?-me dice, apartando el micrófono, a la vez que, contra todo pronóstico, se desliza junto a mí. El gesto es recibido por un coro de gritos.
-Zayn... no sé si es buena idea-murmuro, mientras él me pasa un brazo por los hombros.
-¿Por qué no? Si yo te lo pido-insiste, en voz algo queda, rozando con los labios mi oreja, acariciándome la mejilla con los dedos. No debería hacer esto, pienso. Debería saber lo que significa ser fan, y dejar de hacer que me altere... Entonces otro pensamiento me inunda: <<¿No era esto lo que siempre quise? ¿Que me susurraran a los oídos y que me acariciaran?>>. Le miro, y sonrío, indicando que me rindo. Él se separa, y noto cómo las voces de mi interior piden a gritos que vuelva. Niego, y me acerco a la pista; Zayn me está ofreciendo una mano para ayudarme a subir que, sin embargo, no acepto, y salto ágilmente al escenario. Oigo chillidos, exclamaciones, y vítores en forma de mi nombre. Sonrío, pero me encuentro con que es una sonrisa insegura; hoy no soy la estrella del espectáculo, y por lo tanto estoy tan nerviosa como una fan. Bueno, menos, porque ya les conozco. Me quedo donde estoy, inmóvil, mientras allos siguen hablando, hasta que Niall se acerca.
-¿Vas a cantar?
Parpadeo, desconcertada.
Tardo un segundo en comprender lo que dice, y me hago con la situación, esbozando una sonrisa divertida.
-¿Mi canción? Dudo que os la sepáis.
-No exactamente-replica él-. "Best Song Ever". ¿Te suena?
Su nueva canción. La inseguridad vuelve; sólo la he escuchado un par de veces... no he tenido mucho tiempo. Dudo que me la sepa, y menos para cantarla en un escenario. Pero no me puedo negar, ahora no.
-Por supuesto... dado que yo me sé las vuestras... no cómo otros.
Me pone una mueca que me hace reír.
-Bromeo sólo, estoy encantada de cantar la mejor canción de todos los tiempos. La conozco como la palma de mi mano-miento, y él sonríe, aprobando mi actitud.
La música empieza a sonar, y me encuentro pensando en qué cara debería poner, y en qué parte del escenario debería quedarme. No sé como, pero de pronto me encuentro al lado de Zayn.
Mis nervios aumentan a medida que se acerca el momento de la primera estrofa.
-¿Estás bien? ¿Por qué te pones así? No es tu primera vez sobre el escenario-se preocupa Zayn, interpretando mal mis temblores. Lo que ha dicho me podría haber llegado a molestar en otro momento.
-No es eso... sólo que...-suena la penúltima nota antes de que Harry tenga que empezar a cantar- No estoy segura se saberme la letra-confieso, mientras Harry empieza con la primera frase.
Zayn parpadea, mirándome... pero ya no estoy en ese sitio; me he alejado de él, deseando desaparecer.
No me doy cuenta de lo que hago, hasta que llega el solo de Liam.
El que dice que ella dice que se llama Georgia Rose... Todos me miran, con la boca cerrada. Sin embargo, por los altavoces resuena una voz... la mía, comprendo. ¿Cuánto tiempo llevan así? ¿Cómo estoy cantando sola? Los pensamientos se apelotonan en mi mente desconcertada, mientras las palabras salen solas de la boca... una tras otra, al ritmo exacto, sin errores. ¿Cómo me la sé tan bien? Recuerdo haber visto el videoclip tres veces, y fueron las únicas veces que escuché esta canción. Me preocupa entonces que el público esté furioso porque no están cantando los que debían hacerlo, pero las figuras saltan, bailan y cantan como si nada pasara... incluidas mis amigas.
Miro a los cinco chicos, buscando... ¿ayuda? ¿Para qué? ¿Para seguir cantando? Recibo sonrisas, y no me callo. Noto que soy feliz, pero de una forma extraña; yo quiero que canten conmigo.

-¡Blanca!-exclama Melissa, cuando ya salimos por la puerta principal de la pista. El concierto ha sido increíble.
-¿Sí?-mi voz está ronca también, y noto la cara pegajosa por las lágrimas.
-¡Fue... de locos! Lo de allí arriba-señala el escenario-. Se callaron un segundo todos. ¡TODOS! Y luego siguieron como antes. Yo ya temía que lanzaran cosas contra ti.
-Yo también-admito.
-¿Cómo lo hiciste? ¿Y cómo te sabías así la canción?
-No me preguntes, que no lo sé-murmuro, encogiéndome de hombros.
-Bueno... mañana te vas, ¿no?-pregunta, cambiando súbitamente de tema.
-Sí, y créeme si te digo que me da pena irme.
-¿No te gustaría celebrarlo?
-Meli... ¿no te ha parecido suficiente celebración el concierto?
-Podríamos... ¿ir a comer con los chicos? A lo mejor les apetece.
-Meli, mi vuelo sale a las seis.
-Ah... jo.
-Lo siento,  de verdad.
-Nada, tienes que dormir. ¡Vaya mala influencia soy!
-Mucho, Melissa- dice alguien. Nos volvemos las seis para ver a Brett, cruzado de brazos.
-¿Tú quién eres para decirme eso?-replica ella.
El otro se encoge de hombros, divertido.
-Lo has dicho.
-Brett-es Lucía-. ¿Podemos ver al resto? Para despedirnos y eso...
-Claro, a eso venía.
Sonriente y sin vacilar, Lucía se coloca a su lado y empiezan a hablar, mientras nos dirigimos a la parte trasera del estadio. Pasamos por donde el mar de fans no nos puede ver, y llegamos a la zona vallada donde esperan todos los cinco, sonrientes y agotados.
-¡Eh! Cantante roba-atención-me dice Niall, pero Harry sacude la mano, y dice:
-Es una broma, estuviste genial.
-¿Seguro que no os importó?
-¿Importarnos? Lo que nos importaba era verte feliz y demostrar a las fans cómo de alto pueden llegar-replica Louis, con suavidad.
-Genial... no existimos-dice Clara, fingiendo dolor, para llamar la atención.
-Claro que no-asegura Louis, intentando no reír. Clara le saca la lengua, y Harry la rodea con un brazo, en ademán protector. Como si Louis fuera una bestia que la fuera a atacar. <<A bromas, seguro>>pienso.
-¿Os venís a un pub?-pregunta Liam.
-Blanca se va mañana temprano... y bueno, no sé si...-interviene Lucía, junto a Brett.
-A lo mejor...-empiezo, con repentinas ganas de salir con ellos... justo cuando alguien llega a la zona vallada; lleva el pelo rubio tan claro que casi parece blanco recogido en un moño alto, un vestido de flores algo hippie, y unas sandalias: Perrie. Me inquieta descubrir que la expresión que había creído que era de alegría es agria, enojada y algo dolida. Nos mira rápido, y se vuelve hacia Zayn. Si había esperado ver un abrazo, me llevo una sorpresa; ella le mira, y le dice con voz seca que si pueden hablar. Él se pone serio, y ambos entran en los camerinos. Nos quedamos callados unos minutos.
-Será mejor que nos vayamos ya...-empiezo a decir.
-¿QUE NO COQUETEABAS? ENTONCES ERA ALGO MÁS-se oye la voz de Perrie, gritando, al otro lado de la puerta.
-Ay... problemas. Lo siento por Zayn-dice Clara, afligida.
Quiero preocuparme por ellos, pero sólo siento culpabilidad. Ya no me apetece salir para nada.
-Yo me voy... estoy cansada-digo, dirigiéndome a la salida.
-¿Y no te despides?-es Liam; me vuelvo en redondo y corro a abrazarlo. Él me devuelve el abrazo, riendo.
Abrazo al resto también. Harry me aprieta tan fuerte que estoy a punto de darle una patada; Louis me pellizca con cariño, y Niall hunde la cabeza en mi pelo.
-Hazlo como sabes, impresiona a todos-me dice Louis.
-Mucha suerte. Ya nos contarás, ¿no?
-Por supuesto-repongo-. Y muchas gracias por todo.
Estoy saliendo por la verja cuando recuerdo algo.
-¿Cómo llego a casa?-pregunto, y todos se vuelven.
#16
Louis hace ademán de ofrecerse, cuando la puerta se abre y entra Zayn; me fijo en su expresión para deducir qué ha pasado con Perrie, pero permanece serio y sereno. Hace lo último que esperaba que hiciera:
-Yo la llevo.
Parpadeo, preguntándome si mr echará la bronca o algo, o si empezará a llorar y me pedirá que le abrace.
-¿Seguro que...?-duda Noelia.
-Sí, Noe, yo la llevo.
-Genial, pues gracias.
Zayn se acerca a un coche aparcado al otro lado de la valla, y me indica que me monte en el asiento de copiloto; cosa que ya iba a hacer. Cuando ya hemos salido a las calles más grandes y la arena no es visible, le vuelvo a mirar. Esta vez veo enfado, angustia y rabia en su cara, y rezo porque nada sea mi culpa.
-Zayn...-me paro, sin saber qué decir.
-No te preocupes, es una tontería-dice, y su voz moderada que contiene rabia no hace más que aumentar mi preocupación.
-No. Si es algo que yo... haya hecho...
No responde, si no que hace como si yo no hubiera hablado. Doblamos la esquina de la avenida que da a la calle del hotel.
Cuando el hotel está a la vista por fin habla:
-Es verdad, eres tú la culpable.
Se me cae el alma a los pies, aunque su voz suena suave, casi cariñosa. <<Le estoy causando problemas a mi ídolo>> es el pensamiento que me martillea constantemente en el cerebro.
Cuando el coche para, abro la puerta y salgo presurosamente, intentando alejarme rápido de Zayn. Sé que debería despedirme, darle un abrazo... pero no es el momento.
-Blanca-dice entonces él, sobresaltándome. No me vuelvo, sin embargo-. ¿Sabes lo que Perrie dijo?
Niego débilmente con la cabeza.
-Me dijo... me dijo que estaba tonteando contigo. Durante el concierto.
Entonces sí me vuelvo, y me sobresalta encontrar a Zayn tan cerca de mí; puedo sentir su aliento, nuestros cuerpos casi se rozan, y mi corazón se acelera.
-Zayn... yo no...
Pero no termino la frase, porque ha alzado mi cabeza, dejando nuestros labios peligrosamente cerca. Va a hacer que se rocen...

Capítulo 15


Narra Blanca
-¡EH! NO SÉ QUÉ HACEMOS AQUÍ-chilla Meli, y toda la tienda nos mira.
-¿Qué diablos?-pregunta Clara, manoteando, como para alejar las miradas como a moscas.
-¡Vamos!
-Meli... no entiendo nada-empiezo a decir, pero ella ya nos está arrastrando fuera de la tienda. Me siento en el asiento del conductor... pero Meli ya está ahí.
-¿Melissa?
-Venga, venga, siéntate.
Decido no replicar, y con un encogimiento de hombros, me siento junto a Noe y María. Clara está en el asiento del copiloto.
Meli conduce un poco a lo loco, y de vez en cuando María la riñe, a lo que ella responde agitando una mano con desdén.
Cuando paramos, con un tirón que me clava el cinturón en el estómago, miro por la ventana. Es un edificio sencillo, como los del Shana, o cualquier otra tienda de ese tipo. Es más bajo que los que lo rodean. Y el tejado es de rayas blancas y rojas. Pero no es eso lo que me  llama la atención; en el escaparate hay un uno y una "D" que conozco muy bien. Se exhiben camisetas con las fotos de "One Direction", además de pantalones, pulseras, collares, zapatos y gorras.
-Meli, eres el ángel que nos ha traído al paraíso.
-De manera poco angelical, hay que decir-argumenta Clara, a lo que Melissa responde arrugando la nariz.
Alguien grita desde el interior de la tienda, pero el guardia que viene con nosotras retiene a la joven, e indica al resto en la tienda que se aparten mientras compramos.
Casi una hora más tarde estamos de vuelta en el coche, con una bolsa llena cada una.
Esta vez Meli no me quita el sitio, y recorremos las calles charlando sobre la tienda e imaginando sobre el concierto.
Me paro en un semáforo en rojo, cuando alguien saluda con la mano. Me giro y veo con sorpresa que es Louis, con alguien a quien no conozco.
Se acercan, y Louis me dice que deje el coche al otro lado de la calle y que vayamos al bar en el que está. Hacemos lo dicho.
-¿Qué hacéis por aquí? -nos pregunta.
-Compras, ya sabes, para el concierto-responde Melissa.
-Ah, chicas, este es Brett, nuestro nuevo telonero.
Me fijo entonces mejor en él; tiene el pelo castaño claro acabado en mechones rubios, los ojos del color del café con leche y un poco almendrados, la nariz fina y los labios también. Es de la estatura de Louis, y sonríe amistosamente.
-Lucía, la telonera de Blanca-se presenta ella, señalándome.
-La cantante, ¿no? Admiro tu talento.
-Pero si no es nada...
-Ella siempre menospreciándose-corta Meli-. Soy Melissa, y éstas son Clara, María y Noelia.
-Encantado.
-¿Queréis algo?-pregunta Louis, mientras entramos en el bar.
-¿No molestamos?-sonríe Meli, colocándose junto a él.
-Sí, tu me alteras terriblemente, preciosa.
Ella le da un codazo, y nos acercamos a la barra.
En cinco minutos tengo mi capuchino humeante en las manos. <<Al menos no es café solo, o me recordaría a Zayn>> pienso,tontamente. Tendré que intentar ser más amable con él; en realidad le quiero mucho, y él se merece cosas buenas.
-Tierra a Blanca-dice Noelia, agitando las manos-. ¿Oyes?
-¿Eh? Ah, perdona...-murmuro, mientras ella pone los ojos en blanco.
-Decía Louis que pueden recogernos para entrar pir puerta VIP al concierto, y no tener que hacer cola.
-¿No es mucho?-le pregunto a Louis, que está con la cabeza medio apoyada en la mesa.
-Qué va.
-Muchas gracias-sonríe Melissa.
-No hay de qué. Ahora hay que ir a ensayar-bosteza, fingiendo pereza-. Vamos, Brett.
Pagamos la cuenta. Bueno, la paga Louis, tras discutir un rato sobre quién invita. No es que no seamos cabezotas, es que Louis nos hizo distraernos diciendo que Niall estaba allí, y al volvernos, aprovechó y pagó.
-Ahora sesión de peluquería-anuncia Clara, ya en mi cuarto del hotel.
-¡Lo odio!-protesta María, lo que recibimos con una carcajada.
-A ver... ideas por favor-dice Meli, cepillando a María.
-María puede llevar dos trenzas y una cinta roja, con aire un poco hippie, le queda bien-ayudo.
Mi amiga se encoge de hombros y empieza a trabajar con el pelo de María.
Yo le hago a Clara un peinado de un moño sujeto por trenzas; Lucía y Noe se rizan los mechones delanteros, Meli se pone un moño algo suelto, y yo una trenza por delante del hombro, con una cinta roja con un lazo sobre la cabeza.
Luego nos vestimos y procedemos a maquillarnos.
La raya de Meli hay que repetirla tres veces; la primera no le gusta y la segunda se corre.

-¡A la tercera va la vencida!-ríe.
Acabamos así:
Noelia:
Melissa:
Clara:
Lucía:
María:
Yo:

Mi móvil vibra, sobresaltándome; Louis.
-Bajad ya, anda. Estamos aquí.
-En seguida, tienes ganas de un abrazo, ¿eh?
-Ahora me lo das.
-Hecho.
<<No se da cuenta de que muero por sus abrazos. Ha olvidado que soy su fan. Tal vez sea mejor>>pienso. 
-¡Vamos! Louis está esperando.
Bajamos, y le doy el abrazo que prometí a Louis. Meli le abraza también, y montamos. Lucía me coge en brazos, y Noe a Clara, porque no hay sitios suficientes, y nos ponemos en marcha.
El O2 Arena está lleno, algo normal, y agradezco otra vez no tener que hacer la cola. Entramos por la parte trasera, y en el pasillo de los camerinos vemos al resto.
Les abrazamos. <<Ahora Blanca, acércate a Zayn...>>.
-¿Sabes? Aunque ya os conozcamos, esto de estar donde siempre soñé me pone nerviosa-está diciendo Clara a Harry, y este ríe y la abraza.
-Gracias otra vez, la verdad no sé por qué hacéis esto-casi susurra Melissa a Louis.
-Os lo merecéis. No hay fans como Blanca en cualquier lugar, y sus amigas merecen lo mismo-contesta él.
-No podemos esperar-dice María a Niall y Liam.
-¡Ay, me va a dar algo!-la corrobora Noe.
-¿Lo disfrutaréis? Prometerlo-sonríe Liam.
-¿Nos preguntas eso?-replica María.
-Es poco, disfrutar se queda corto-asiente Noe. Se abrazan los cuatro.
<<Esto era imposible...  ¿Cómo está pasando?>>pienso, temblando.
-¿No te gusta? ¿No te emociona?-es Zayn. ¿Cómo puede pensar eso? ¿No me considera Directioner o qué?
<<Blanca, lo dice con cariño>>me dice una vocecilla interior. Miro a Zayn, y admito que es verdad. Me mira expectante, como si penetrara en mi cabeza, aguardando una respuesta... y ¿queriendo darme más?No. Eso no se lo voy a permitir.
-No es eso...
-¿Entonces? Ya no sonríes-y creo que hay pena en su voz... añoranza.
-¡Venga, id a la pista ya!-avisa Louis, y nos indica la salida.
Abre una puerta lateral que da a la pista, al lado del escenario. Le señala el lugar exacto a Meli, nos da dos besos y salimos. Entonces noto la mirada interrogante de Zayn en mi espalda.

-No sonrío, porque esto es mi sueño, no lo puedo creer, y una sonrisa no basta para expresar la alegría que sentimos. Le digo, y me pierdo en la multitud, que ne agrada, me resulta familiar. <<Piensa como una Directioner>>había dicho Harry, y es lo que quiero hacer.