Narra
Melissa
Narra Melissa
Blanca
se acerca, veo que tiene los ojos rojizos. Espera, ¿qué
pretende...?
Antes
de poder reaccionar, se lanza hacia mí, y me golpea la cara, a la
vez que me tira al suelo. No entiendo nada...
Esquivo
su puño a duras penas, y recibo una ostia en la mejilla izquierda,
que me empieza a escocer en seguida. Lucía lanza un grito de alarma,
y veo como sale corriendo hacia nosotras... cuando Blanca parece
hacer ademán de morderme.
-¡Blanca!-Lucía
la ha agarrado por las muñecas, y yo me levanto a toda prisa, con
los músculos entumecidos.
-¿Qué
diablos te pasa?-quiero gritar, pero la voz me sale ahogada por la
confusión.
Entonces
ella rompe a llorar, y deja caer la cabeza, quedándose totalmente
flácida.
-No
lo sé...-susurra, con la voz rota.
-¿En
qué pensabas?-insisto, intentando sonar menos dura.
-¿Te
he hecho daño?-su voz suena alarmada-. Yo... no sé que pensaba, lo
siento, de verdad. Lo siento...
Me
acerco, y le hago un gesto a Lucía, que tiene cara de total
desconcierto, para que le suelte las muñecas.
-A
ver, tienes un problema, sea el que sea, cuéntalo-le digo, despacio.
Suspira,
y se levanta, quedando sentada en el suelo, con la cara enterrada
entre las manos.
-No
lo sé ni yo...
-¿Zayn?-pregunto,
cruzando una mirada con Lucía, queriendo decir que me deje a solas
con ella. Lo entiende, y sale de la salita del avión-. ¿Te dijo
algo... cuando te llevó a casa?
Me
mira por fin, mordiéndose el labio.
-Blanca...-insisto,
pero ella sigue callada-. Bueno, si no quieres contármelo no hace
falta, no voy a...
Ya
estoy saliendo yo también de la estancia, sacudiendo la cabeza,
cuando me habla:
-No.
Sí quiero hablar.
-Bien,
entonces habla. ¿Quieres un vaso de agua?
Se
encoge de hombros, así que en vez de agua, traigo refrescos del
pequeño armario de bebidas.
Luego
me siento junto a ella en el sofá.
-¿Te
dijo... o hizo algo?
-Meli,
él, no sé que pretende...
-¿Pretende
haciendo qué?
-Primero
se pone muy... por así decirlo, cariñoso... y luego de repente
brusco. No lo entiendo.
-Si
me lo cuentas así yo me entero aún menos-replico-. ¿Puedo saber
qué pasó cuando te llevó al hotel?
Se
vuelve a morder el labio.
-Le
pregunté que qué pasó con Perrie... bueno, no, él me lo dijo.
-¿Y...?
-Me
dijo que era mi culpa...
-¿Tu
culpa?-estallo, interrumpiéndola-. ¿Zayn dijo eso? ¿Cómo te culpa
por eso...?
-Melissa,
déjame hablar-corta, seria-. Dijo que ella creía que Zayn tonteó
conmigo... en el concierto.
-Ah...
¿Y tanto te duele eso?-«MELI- me digo-. ¡Cómo dices eso! ¡Boba!».
Ahora se cabreará, seguro.
-No,
eso no es.
-¿Entonces?
-Es
que... cuando salí del coche... Se acercó y...
-¿Te
besó?
-¡Meli!-exclama,
y el rubor sube a sus mejillas-. No. Bueno, casi... pero luego me
apartó, bruscamente. No sé a que juega-su voz se ha roto otra vez.
-Ah,
tiene novia, chica. ¿Qué esperas?
-No
quiero que juegue conmigo, eso es todo.
-¿Crees
que juega contigo?
-No
sé qué pensar... Zayn es una buena persona... por eso me duele
pensar siquiera que juega conmigo, pero no lo entiendo... Oh, ¿qué
hago?
¿Sabéis
esos momentos en los que quieres ayudar a una amiga, pero no veis la
forma, ni os salen las palabras? Pues este es uno de esos momentos de
impotencia.
-Meli,
yo quise siempre llevarme bien con ellos, ser su amiga... confiar,
reír... y ahora que lo podría haber tenido lo he estropeado todo.
-Están
los otros cuatro, y además...
-¿Los
otros cuatro? ¿Recuerdas cuando decíamos que One Direction no sería
nada sin uno de los cinco? Pues esto es igual.
-Todavía
puedes...
-¡No!
Empiezo
a perder los nervios, sobre todo porque sé que no conseguiré
animarla, justo cuando su móvil suena. “Zayn”, se ve en la
pantalla.
-¡Ah,
por Dios! Ya sabía yo que debería haber apagado el móvil-ha estado
otra vez llorando, y ahora se seca las lágrimas con la mano,
furiosa-. ¿Ahora qué quiere? No puedo... Meli, cógelo tú.
-No,
no lo voy a coger. Todavía puedes arreglar las cosas, pero tienes
que hacerlo sola.
Me
levanto y me voy a dónde creo que encontraré a Lucía.
Narra
Zayn
«¿Por
qué llamas?» me pregunto. Me dijo Liam hace media hora que hiciese
esto, y creo que no ha sido buena idea.
-Vi
su cara al ver que hablabas con Melissa. Vi la cara que puso al oír
que seguías mal por Perrie. ¿Qué pasó?-me dijo Liam. Yo había
dudado, pero le había respondido que la culpé por la pelea con
Perrie. No le conté toda la verdad, claro está.
Y
aquí estoy, con el número de Blanca marcado, y el teléfono
irritando mi oído con el pitido que indica que está comunicando.
No
va a responder, o eso parece. Me siento confuso. Todavía no he
arreglado las cosas con Perrie, y tampoco sé por qué actué así
con Blanca. Me sobresalta un “¿Qué?” de voz quebrada e
irritada, al otro lado de la línea.
-¿Blanca?
-¿Qué
quieres?
¿Habrá
llorado? Porque su voz suena ronca, además de cortante y enfadada...
o dolida.
-¿Estás
bien?
-No
me llamarías sólo para preguntarme eso.
-Bueno,
para pedirte perdón... y desearte suerte para los conciertos.
-¿Perdón?
¿Debo entender que te sientes culpable? ¿Por qué?
-Me
dijo Liam que lo hiciera y creo que...
Hay
un silencio, que me resulta eterno. No debería haber dicho eso, lo
sé, pero ya está hecho. Ahora todo el enfado que sienta se habrá
duplicado.
-Claro.
Claro que te lo pidió Liam. No ibas a llamarme para pedir
perdón-suena seco, como un filo hecho de arena ardiente que pone fin
a la llamada.
-¡Zayn!-es
María, que aparece en la puerta de entrada.
-Ya
voy-murmuro, y me uno a ellos, entando en la casa.
-Decíamos
que podríamos ir a algún sitio a pasar lo que les queda a las
chicas de vacaciones-cuenta Harry, sentado en el sofá de la casa de
Liam, a donde vinimos cuando Melissa, Blanca y Lucía fueron al
aeropuerto.
-¿Como
cuál?-pregunto, sin muchas ganas.
-Pensamos
en la casa que tiene el tío de Louis en el campo-repone Niall,
mordisqueando un caramelo, con cara de concentración.
-¿Te
parece bien el plan?-quiere saber Louis.
-Estará
bien, deberíamos descansar un poco de todo esto, sí-admito.
-Genial,
pues podemos partir mañana- Louis se levanta del asiento y se estira
como un gato-. ¿A qué hora estaréis listos?
-Pregúntatelo
a ti mismo, Tommo-repone Harry, y Louis le lanza una
mirada de soslayo-. Eres el que siempre tarda tanto en preparase.
Louis
bizquea, lo que arranca varias carcajadas entre el resto.
-Bueno,
tal y como está todo, creo que deberíamos ir yéndonos, avisar en
la residencia, y preparar todo-Clara se ha levantado, y se alisa la
camiseta, que se había arrugado.
-Clara
tiene razón, o no saldremos nunca-Noelia se levanta también, y le
tiende a María una mano, para hacer que ésta se mueva de su sitio.
-¿Os
llevamos?-intervengo, dispuesto a ser de ayuda, pero Clara niega y me
da un golpecito en la cabeza, poniéndose de puntillas un poco.
-No
hace falta, ya habéis hecho mucho, en serio.
-No
lo haríamos si no os lo merecieseis y si no nos cayeseis bien- Harry
la atrae hacia sí cogiéndola por un brazo, y le da un beso en la
frente, que produce que el rubor suba a sus mejillas y que suelte un
risilla.
«Así
debería tratar a Blanca, y no como lo hago»
-Muchas
gracias por todo chicos, esto no deja de ser un sueño y algo
exagerado- Noelia se tira de un mechón de su pelo castaño, y Niall
la imita, tirando del resto del cabello, a lo que ella responde con
un: “Ay” y una colleja cariñosa en la mejilla.
-Payaso,
ahora verás-espeta, riendo, y sale corriendo tras Niall, que ya ha
huido.
-¡Oh,
genial, así no nos iremos en la vida!- María ha alzado las manos en
un gesto teatral y suspira.
-Admite
que no quieres irte-replica Louis, con voz pícara.
-Admite
tú que nos queréis aquí-repone ella, en el mismo tono.
-Lo
admitimos- Liam se cruza de brazos y sonríe. Louis y María se giran
hacia él.
-¿Ah
sí?-dice ella, con una sonrisita triunfal.
-¡Liam!
¡Che!- Louis finge espanto.
-¡Che!
Eso digo, yo- repone Clara, y acto seguido se coloca las manos a modo
de bocina ante la boca-. ¡Noelia! ¡Horan! ¡Vamos ya!
Una
figura de pelo rubio... manchado de rosa entra por la puerta de la
cocina. Tras Niall está Noe, riéndose sin parar, y con la cara
medio rosa.
-¿Qué
diablos?-empiezo, pero Noelia señala a Niall y pregunta:
-¿Os
gustan sus mechas?
-¿Y
a vosotros su maquillaje?-dice Niall a su vez.
-¿Qué
habéis hecho?-exclama Clara, conteniendo la risa a duras penas.
-Nada...
guerra de fresas, lo normal- ríe Niall.
-Uy,
si, muy normal desde luego, es el arma de moda... - María enarca una
ceja, y mira a Niall, Noelia, Louis y Harry, que se ríen como cuatro
locos.
-¡Las
fresas! ¡Yo las quería de postre!-protesta Liam.
-Venga,
guerrera loca, vamos ya para casa.
Noelia
deja de reír y se despide de Niall con un abrazo. Va a abrazar a
Liam, cuando este salta hacia atrás.
-Ni
hablar, no quiero acabar como vosotros.
Con
un encogimiento de hombros, va a abrazar a Louis, pero este sale
corriendo. Noe bufa y pone los ojos en blanco.
-¿Alguno
me dará un abrazo?
-¡No!-responden,
con una coordinación repentina. Yo niego-. Mala gente...
-Mala
gente vosotros, que usáis mis fresas como arma- Liam sonríe, y su
enfado fingido no resulta creíble, la verdad.
Las
chicas recogen sus bolsos y salen por la puerta. Liam les da
indicaciones hasta la parada de metro más cercana, y cruzan la valla
del jardín y se alejan, hablando de sus cosas, felices.
«Yo
a Blanca no la dejé feliz».
Narra
María
Caminamos
hacia la parada que nos dijo Liam, riéndonos de la cara manchada de
Noe y bromeando sobre la supuesta nueva moda de Niall, teñido de
rosa.
-Chicas,
¿no os parece raro?-pregunto de pronto, mientras las farolas
derraman su luz naranja sobre nosotras. Por alguna razón, me viene
“More than this” a la cabeza; puede que sea este ambiente feliz y
tranquilo, juntado con el aire nocturno. El tiempo con los chicos
pasa tan rápido... Parece como si sólo hubiésemos estado media
hora en casa de Liam, y no todo el día. Casi se nos había olvidado
comer y todo, pero Niall nos lo recordó sobre las cuatro, y todos
nos dimos cuenta del hambre que teníamos. Habíamos jugado a juegos
de mesa, hecho bromas, guerra de almohadas incluso. Habíamos subido
fotos a Instagram y a Twitter, junto con tweets
de bromas o cosas que creíamos que merecía la pena contar a las
fans. Me pregunto ahora cómo habrán reaccionado... tendré mi
cuenta repleta de menciones. Y después de todo, me paro a pensar en
todo lo que ha pasado, y no creo que pueda ser real.
Clara
responde a mi pregunta entonces:
-¿Raro?
María, que Niall no se ha teñido en serio...
-No
es eso, tonta. Digo, que si esto no os parece raro... todo lo que nos
está pasando, con los chicos, que si no os parece irreal. Porque a
mí sí, aunque lo asimilo de cierta manera.
-Sí,
es verdad, todo esto es increíble. Nunca pensé que de verdad podría
pasar...- admite, con un tono emocionado y soñador.
-Si
lo piensas... crees estar en un sueño, ¿verdad?-añade Noe, en un
susurro.
En
ese momento bajamos al subsuelo donde se extiende la red de metro
londinense. Me llama la atención un hombre que cambia uno de los
carteles de la pared. El cartel que quitan es el del concierto de
Blanca; una oleada de alegría y orgullo me recorre, juntada con
incredulidad. Niego con la cabeza y reprimo las lágrimas.
Oímos
el ruido del vagón del metro antes de que nos de tiempo a decir nada
sobre el cartel, y Noe grita:
-¡Corred!
Salimos
disparadas por los pasillos del metro, riendo como tres locas,
bajando escaleras con el riesgo continuo de poder caernos.
Nos
metemos en el tren justo cuando las puertas se cierran con un último
pitido, y nos quedamos de pie, porque no hay sitio para sentarse.
-¿Hablamos
en español a ver si se quedan un poco boquiabiertos?-propone Clara.
-Vale,
di algo tú anda- replico con una risotada.
-¡Hola
gente! ¿Qué tal todo?-casi grita, y Noe corre a taparle la boca,
pero ya está hecho; todos nos miran. Ella sigue, apartando la mano
de Noelia-: ¿Qué? Soy preciosa, ¿verdad? Lo sé, enamoro-exclama,
poniendo a la última palabra un matiz seductor.
Cuando
nos bajamos en nuestra parada y subimos las escaleras, Noelia, roja
como un tomate, le espeta:
-Oh,
qué tonta eres. Es que de verdad que...
Clara
se ríe como una posesa.
-¡Ha
sido genial!
-Ya,
todo un espectáculo de payasos- intervengo.
-Pues,
sí. Ale, estudiaré para payasa del circo.
-Pues
claro, andas como un pato mareado- Noelia la mira de soslayo,
burlona.
-¡Si
claro! Y tú como un caracol.
-Los
caracoles no andan-replica Noe.
-Pues
por eso mismo- empieza a reírse otra vez, y me contagia la risa. Noe
arruga la nariz y se echa también a reír.
Ya
cuando flanqueamos el portón de la zona residencial de la
universidad, suspiro, y digo:
-Definitivamente,
todo lo que nos ha pasado es un sueño. Es, en una palabra...
-Perfecto-sonríe
Clara, y nos abrazamos.
Narra Melissa
Blanca
se acerca, veo que tiene los ojos rojizos. Espera, ¿qué
pretende...?
Antes
de poder reaccionar, se lanza hacia mí, y me golpea la cara, a la
vez que me tira al suelo. No entiendo nada...
Esquivo
su puño a duras penas, y recibo una ostia en la mejilla izquierda,
que me empieza a escocer en seguida. Lucía lanza un grito de alarma,
y veo como sale corriendo hacia nosotras... cuando Blanca parece
hacer ademán de morderme.
-¡Blanca!-Lucía
la ha agarrado por las muñecas, y yo me levanto a toda prisa, con
los músculos entumecidos.
-¿Qué
diablos te pasa?-quiero gritar, pero la voz me sale ahogada por la
confusión.
Entonces
ella rompe a llorar, y deja caer la cabeza, quedándose totalmente
flácida.
-No
lo sé...-susurra, con la voz rota.
-¿En
qué pensabas?-insisto, intentando sonar menos dura.
-¿Te
he hecho daño?-su voz suena alarmada-. Yo... no sé que pensaba, lo
siento, de verdad. Lo siento...
Me
acerco, y le hago un gesto a Lucía, que tiene cara de total
desconcierto, para que le suelte las muñecas.
-A
ver, tienes un problema, sea el que sea, cuéntalo-le digo, despacio.
Suspira,
y se levanta, quedando sentada en el suelo, con la cara enterrada
entre las manos.
-No
lo sé ni yo...
-¿Zayn?-pregunto,
cruzando una mirada con Lucía, queriendo decir que me deje a solas
con ella. Lo entiende, y sale de la salita del avión-. ¿Te dijo
algo... cuando te llevó a casa?
Me
mira por fin, mordiéndose el labio.
-Blanca...-insisto,
pero ella sigue callada-. Bueno, si no quieres contármelo no hace
falta, no voy a...
Ya
estoy saliendo yo también de la estancia, sacudiendo la cabeza,
cuando me habla:
-No.
Sí quiero hablar.
-Bien,
entonces habla. ¿Quieres un vaso de agua?
Se
encoge de hombros, así que en vez de agua, traigo refrescos del
pequeño armario de bebidas.
Luego
me siento junto a ella en el sofá.
-¿Te
dijo... o hizo algo?
-Meli,
él, no sé que pretende...
-¿Pretende
haciendo qué?
-Primero
se pone muy... por así decirlo, cariñoso... y luego de repente
brusco. No lo entiendo.
-Si
me lo cuentas así yo me entero aún menos-replico-. ¿Puedo saber
qué pasó cuando te llevó al hotel?
Se
vuelve a morder el labio.
-Le
pregunté que qué pasó con Perrie... bueno, no, él me lo dijo.
-¿Y...?
-Me
dijo que era mi culpa...
-¿Tu
culpa?-estallo, interrumpiéndola-. ¿Zayn dijo eso? ¿Cómo te culpa
por eso...?
-Melissa,
déjame hablar-corta, seria-. Dijo que ella creía que Zayn tonteó
conmigo... en el concierto.
-Ah...
¿Y tanto te duele eso?-«MELI- me digo-. ¡Cómo dices eso! ¡Boba!».
Ahora se cabreará, seguro.
-No,
eso no es.
-¿Entonces?
-Es
que... cuando salí del coche... Se acercó y...
-¿Te
besó?
-¡Meli!-exclama,
y el rubor sube a sus mejillas-. No. Bueno, casi... pero luego me
apartó, bruscamente. No sé a que juega-su voz se ha roto otra vez.
-Ah,
tiene novia, chica. ¿Qué esperas?
-No
quiero que juegue conmigo, eso es todo.
-¿Crees
que juega contigo?
-No
sé qué pensar... Zayn es una buena persona... por eso me duele
pensar siquiera que juega conmigo, pero no lo entiendo... Oh, ¿qué
hago?
¿Sabéis
esos momentos en los que quieres ayudar a una amiga, pero no veis la
forma, ni os salen las palabras? Pues este es uno de esos momentos de
impotencia.
-Meli,
yo quise siempre llevarme bien con ellos, ser su amiga... confiar,
reír... y ahora que lo podría haber tenido lo he estropeado todo.
-Están
los otros cuatro, y además...
-¿Los
otros cuatro? ¿Recuerdas cuando decíamos que One Direction no sería
nada sin uno de los cinco? Pues esto es igual.
-Todavía
puedes...
-¡No!
Empiezo
a perder los nervios, sobre todo porque sé que no conseguiré
animarla, justo cuando su móvil suena. “Zayn”, se ve en la
pantalla.
-¡Ah,
por Dios! Ya sabía yo que debería haber apagado el móvil-ha estado
otra vez llorando, y ahora se seca las lágrimas con la mano,
furiosa-. ¿Ahora qué quiere? No puedo... Meli, cógelo tú.
-No,
no lo voy a coger. Todavía puedes arreglar las cosas, pero tienes
que hacerlo sola.
Me
levanto y me voy a dónde creo que encontraré a Lucía.
Narra
Zayn
«¿Por
qué llamas?» me pregunto. Me dijo Liam hace media hora que hiciese
esto, y creo que no ha sido buena idea.
-Vi
su cara al ver que hablabas con Melissa. Vi la cara que puso al oír
que seguías mal por Perrie. ¿Qué pasó?-me dijo Liam. Yo había
dudado, pero le había respondido que la culpé por la pelea con
Perrie. No le conté toda la verdad, claro está.
Y
aquí estoy, con el número de Blanca marcado, y el teléfono
irritando mi oído con el pitido que indica que está comunicando.
No
va a responder, o eso parece. Me siento confuso. Todavía no he
arreglado las cosas con Perrie, y tampoco sé por qué actué así
con Blanca. Me sobresalta un “¿Qué?” de voz quebrada e
irritada, al otro lado de la línea.
-¿Blanca?
-¿Qué
quieres?
¿Habrá
llorado? Porque su voz suena ronca, además de cortante y enfadada...
o dolida.
-¿Estás
bien?
-No
me llamarías sólo para preguntarme eso.
-Bueno,
para pedirte perdón... y desearte suerte para los conciertos.
-¿Perdón?
¿Debo entender que te sientes culpable? ¿Por qué?
-Me
dijo Liam que lo hiciera y creo que...
Hay
un silencio, que me resulta eterno. No debería haber dicho eso, lo
sé, pero ya está hecho. Ahora todo el enfado que sienta se habrá
duplicado.
-Claro.
Claro que te lo pidió Liam. No ibas a llamarme para pedir
perdón-suena seco, como un filo hecho de arena ardiente que pone fin
a la llamada.
-¡Zayn!-es
María, que aparece en la puerta de entrada.
-Ya
voy-murmuro, y me uno a ellos, entando en la casa.
-Decíamos
que podríamos ir a algún sitio a pasar lo que les queda a las
chicas de vacaciones-cuenta Harry, sentado en el sofá de la casa de
Liam, a donde vinimos cuando Melissa, Blanca y Lucía fueron al
aeropuerto.
-¿Como
cuál?-pregunto, sin muchas ganas.
-Pensamos
en la casa que tiene el tío de Louis en el campo-repone Niall,
mordisqueando un caramelo, con cara de concentración.
-¿Te
parece bien el plan?-quiere saber Louis.
-Estará
bien, deberíamos descansar un poco de todo esto, sí-admito.
-Genial,
pues podemos partir mañana- Louis se levanta del asiento y se estira
como un gato-. ¿A qué hora estaréis listos?
-Pregúntatelo
a ti mismo, Tommo-repone Harry, y Louis le lanza una
mirada de soslayo-. Eres el que siempre tarda tanto en preparase.
Louis
bizquea, lo que arranca varias carcajadas entre el resto.
-Bueno,
tal y como está todo, creo que deberíamos ir yéndonos, avisar en
la residencia, y preparar todo-Clara se ha levantado, y se alisa la
camiseta, que se había arrugado.
-Clara
tiene razón, o no saldremos nunca-Noelia se levanta también, y le
tiende a María una mano, para hacer que ésta se mueva de su sitio.
-¿Os
llevamos?-intervengo, dispuesto a ser de ayuda, pero Clara niega y me
da un golpecito en la cabeza, poniéndose de puntillas un poco.
-No
hace falta, ya habéis hecho mucho, en serio.
-No
lo haríamos si no os lo merecieseis y si no nos cayeseis bien- Harry
la atrae hacia sí cogiéndola por un brazo, y le da un beso en la
frente, que produce que el rubor suba a sus mejillas y que suelte un
risilla.
«Así
debería tratar a Blanca, y no como lo hago»
-Muchas
gracias por todo chicos, esto no deja de ser un sueño y algo
exagerado- Noelia se tira de un mechón de su pelo castaño, y Niall
la imita, tirando del resto del cabello, a lo que ella responde con
un: “Ay” y una colleja cariñosa en la mejilla.
-Payaso,
ahora verás-espeta, riendo, y sale corriendo tras Niall, que ya ha
huido.
-¡Oh,
genial, así no nos iremos en la vida!- María ha alzado las manos en
un gesto teatral y suspira.
-Admite
que no quieres irte-replica Louis, con voz pícara.
-Admite
tú que nos queréis aquí-repone ella, en el mismo tono.
-Lo
admitimos- Liam se cruza de brazos y sonríe. Louis y María se giran
hacia él.
-¿Ah
sí?-dice ella, con una sonrisita triunfal.
-¡Liam!
¡Che!- Louis finge espanto.
-¡Che!
Eso digo, yo- repone Clara, y acto seguido se coloca las manos a modo
de bocina ante la boca-. ¡Noelia! ¡Horan! ¡Vamos ya!
Una
figura de pelo rubio... manchado de rosa entra por la puerta de la
cocina. Tras Niall está Noe, riéndose sin parar, y con la cara
medio rosa.
-¿Qué
diablos?-empiezo, pero Noelia señala a Niall y pregunta:
-¿Os
gustan sus mechas?
-¿Y
a vosotros su maquillaje?-dice Niall a su vez.
-¿Qué
habéis hecho?-exclama Clara, conteniendo la risa a duras penas.
-Nada...
guerra de fresas, lo normal- ríe Niall.
-Uy,
si, muy normal desde luego, es el arma de moda... - María enarca una
ceja, y mira a Niall, Noelia, Louis y Harry, que se ríen como cuatro
locos.
-¡Las
fresas! ¡Yo las quería de postre!-protesta Liam.
-Venga,
guerrera loca, vamos ya para casa.
Noelia
deja de reír y se despide de Niall con un abrazo. Va a abrazar a
Liam, cuando este salta hacia atrás.
-Ni
hablar, no quiero acabar como vosotros.
Con
un encogimiento de hombros, va a abrazar a Louis, pero este sale
corriendo. Noe bufa y pone los ojos en blanco.
-¿Alguno
me dará un abrazo?
-¡No!-responden,
con una coordinación repentina. Yo niego-. Mala gente...
-Mala
gente vosotros, que usáis mis fresas como arma- Liam sonríe, y su
enfado fingido no resulta creíble, la verdad.
Las
chicas recogen sus bolsos y salen por la puerta. Liam les da
indicaciones hasta la parada de metro más cercana, y cruzan la valla
del jardín y se alejan, hablando de sus cosas, felices.
«Yo
a Blanca no la dejé feliz».
Narra
María
Caminamos
hacia la parada que nos dijo Liam, riéndonos de la cara manchada de
Noe y bromeando sobre la supuesta nueva moda de Niall, teñido de
rosa.
-Chicas,
¿no os parece raro?-pregunto de pronto, mientras las farolas
derraman su luz naranja sobre nosotras. Por alguna razón, me viene
“More than this” a la cabeza; puede que sea este ambiente feliz y
tranquilo, juntado con el aire nocturno. El tiempo con los chicos
pasa tan rápido... Parece como si sólo hubiésemos estado media
hora en casa de Liam, y no todo el día. Casi se nos había olvidado
comer y todo, pero Niall nos lo recordó sobre las cuatro, y todos
nos dimos cuenta del hambre que teníamos. Habíamos jugado a juegos
de mesa, hecho bromas, guerra de almohadas incluso. Habíamos subido
fotos a Instagram y a Twitter, junto con tweets
de bromas o cosas que creíamos que merecía la pena contar a las
fans. Me pregunto ahora cómo habrán reaccionado... tendré mi
cuenta repleta de menciones. Y después de todo, me paro a pensar en
todo lo que ha pasado, y no creo que pueda ser real.
Clara
responde a mi pregunta entonces:
-¿Raro?
María, que Niall no se ha teñido en serio...
-No
es eso, tonta. Digo, que si esto no os parece raro... todo lo que nos
está pasando, con los chicos, que si no os parece irreal. Porque a
mí sí, aunque lo asimilo de cierta manera.
-Sí,
es verdad, todo esto es increíble. Nunca pensé que de verdad podría
pasar...- admite, con un tono emocionado y soñador.
-Si
lo piensas... crees estar en un sueño, ¿verdad?-añade Noe, en un
susurro.
En
ese momento bajamos al subsuelo donde se extiende la red de metro
londinense. Me llama la atención un hombre que cambia uno de los
carteles de la pared. El cartel que quitan es el del concierto de
Blanca; una oleada de alegría y orgullo me recorre, juntada con
incredulidad. Niego con la cabeza y reprimo las lágrimas.
Oímos
el ruido del vagón del metro antes de que nos de tiempo a decir nada
sobre el cartel, y Noe grita:
-¡Corred!
Salimos
disparadas por los pasillos del metro, riendo como tres locas,
bajando escaleras con el riesgo continuo de poder caernos.
Nos
metemos en el tren justo cuando las puertas se cierran con un último
pitido, y nos quedamos de pie, porque no hay sitio para sentarse.
-¿Hablamos
en español a ver si se quedan un poco boquiabiertos?-propone Clara.
-Vale,
di algo tú anda- replico con una risotada.
-¡Hola
gente! ¿Qué tal todo?-casi grita, y Noe corre a taparle la boca,
pero ya está hecho; todos nos miran. Ella sigue, apartando la mano
de Noelia-: ¿Qué? Soy preciosa, ¿verdad? Lo sé, enamoro-exclama,
poniendo a la última palabra un matiz seductor.
Cuando
nos bajamos en nuestra parada y subimos las escaleras, Noelia, roja
como un tomate, le espeta:
-Oh,
qué tonta eres. Es que de verdad que...
Clara
se ríe como una posesa.
-¡Ha
sido genial!
-Ya,
todo un espectáculo de payasos- intervengo.
-Pues,
sí. Ale, estudiaré para payasa del circo.
-Pues
claro, andas como un pato mareado- Noelia la mira de soslayo,
burlona.
-¡Si
claro! Y tú como un caracol.
-Los
caracoles no andan-replica Noe.
-Pues
por eso mismo- empieza a reírse otra vez, y me contagia la risa. Noe
arruga la nariz y se echa también a reír.
Ya
cuando flanqueamos el portón de la zona residencial de la
universidad, suspiro, y digo:
-Definitivamente,
todo lo que nos ha pasado es un sueño. Es, en una palabra...
-Perfecto-sonríe
Clara, y nos abrazamos.
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