Narra
Blanca
Es George; al parecer voy a tener una
telonera o algo por el estilo en mi tour. Ya han firmado contrato, y
sin pedirme permiso, lo que me molesta.
-¿No deberíais preguntarme algo
alguna vez?-le suelto.
-La conocerás mañana, en el estudio,
y ahora, tengo que irme. Adiós-dice, ignorándome.
Cuelgo bruscamente, y me siento allí
mismo, en un banco. Aparecen dos chicas, algo tímidas. Fans, y más
fans. Parece que yo lo único que hago es firmar autógrafos...
Me esfuerzo por intentar ser amable,
pero no lo consigo; estoy tensa, les firmo, les digo que si quieren
una foto, y luego aparto la cara. Ellas se van, algo decepcionadas.
Me siento mal, ellas no tienen la culpa, pero cuando estoy enfadada
puedo dañar, y mucho. Para mí es sólo un momento más, todos los
fans... Son más o menos iguales. Mientras que para ellas es el
momento más especial de sus vidas... Lo sé bien, porque yo he sido,
y soy fan. Me levanto, con remordimientos, y las alcanzo.
-¿Os apetece una bebida?
Me miran, estupefactas, pero no espero
que reaccionen de otra forma. Voy al puesto de comida que hay en la
zona de las tumbonas, y les traigo una Fanta a cada una. Dudan, pero
las aceptan, finalmente. Las guío hasta una mesita con sombrilla, un
poco aparte, y, cuando se han calmado, intento entablar una
conversación más o menos coherente.
-¿Por qué os gustan mis canciones?
-Bueno...-dice una, pero se queda en
blanco. Es algo muy difícil de explicar, la verdad.
-Tienen algo... Algo que me llega al
corazón... Me hace soñar...
Sonrío, conozco esa sensación.
Hay un incómodo silencio.
-¿Cómo te inspiraste para escribir
“Peace on the world”?-me pregunta una entonces, en un susurro.
La miro, seria.
-He leído muchos libros que te hacen
ver este mundo de un punto de vista exterior...-dudo un poco, antes
de decir, en voz baja:- He abierto los ojos, y he asumido cómo es
nuestro mundo. Es justo como dice la canción. Traicionero, sucio,
hostil. Y es culpa de los humanos. Nosotros somos así, y estamos
destruyendo todo.
Me miran, y creo ver comprensión es
sus ojos... Me siento débil de pronto, recordando en qué sitio
vivo, y tengo que morderme el labio para no llorar. Es duro, odiar tu
mundo, odiar tu raza... Porque a veces deseo no ser humana. Somos
destructores... Sacudo la cabeza, y esbozo una sonrisa falsa, para
volver con mis amigos.
No hablo más en el resto de la tarde.
Sólo lo justo, y me respetan. Tengo que tener beunas razones para
estar sin hablar.
En la puerta de mi edificio me despido
de mis amigas, y me meto directamente en la cama, donde no aguanto
más, y rompo a llorar, hasta que el sueño me vence.
Me despierto temprano, y recuerdo que
en seguida vendrán a buscarme para ir al estudio. Me ducho, y
mientras se me seca el pelo, desayuno tostadas con aceite, y leche.
Luego voy a mi cuarto y elijo la ropa:
A penas han pasado veinte minutos
cuando llaman a la puerta. Me trenzo rápidamente el pelo, y bajo.
Allí está mi coche. Alcanzo el bolso de cuero al vuelo, y subo. En
otros veinte minutos estoy sentada en el sofá del estudio,
esperando.
Entonces entra mi manager, con una
chica. Diría que tiene mi edad. Es rubia, pero no tanto como yo,
delgada y alta, y sus ojos son marrones. Me sonríe, y yo le devuelvo
la sonrisa.
-Esta es Lucía, tu telonera. Además,
cantará contigo siempre que se lo permitamos. Y sólo bajo tu
permiso-me dirige una mirada significativa, y capto la indirecta.
-Hola-le digo, aclarándome la
garganta-. ¿Conoces mi música?
-Claro que la conozco. Y me encanta,
en serio.
Parece que va a añadir algo más,
pero se calla. Vuelvo a sonreír.
-Deberíais practicar un poco.
-¿Sin conocernos?
-Blanca tiene razón. No estaríamos
cómodas-me apoya.
-George, salimos una hora, y volvemos.
Para conocernos un poco.
Él no está muy convencido, pero
insisto, hasta que nos da permiso.
Salimos del edificio, y nos dirigimos
a una plaza cercana. Me cuenta que tiene diecisiete años. Un poco
menor que yo, y que siempre quiso trabajar con algún cantante,
porque no se atrevía a cantar sola. Luego sale el tema de mis
ídolos, no se cómo. Y resulta que ella también es Directioner.
Empezamos a hablar de ellos, y pongo “Best song ever”. Me
emociono un par de veces, pero consigo controlarme. Cuando volvemos
al estudio, ya nos llevamos de maravilla, y me alegro de verdad de
que hayan decidido elegirme telonera Trabajamos con las canciones que
voy a interpretar durante el tour, y se sabe todas. No canta nada
mal. Ella cantará entes de que yo salga un par de canciones de otros
cantantes, como Taylor Swift, y luego cantará un poco conmigo. Claro
que le doy permiso, me cae muy bien.
Al terminar, la invito a mi casa, y
allí hablamos un poco de todo, y nos reímos mucho. Saco una vieja
paloma de juguete que tengo, y hacemos como si fuera Kevin. A las
ocho salimos a pasear a Nera, con los guardias escoltándonos. Me
voy a la cama, sonriente, y con la mente puesta en mi tour. No puedo
evitar pensar que todo esto es una locura... Por no hablar del hecho
de que a lo mejor conozca a mis ídolos. Pero no puedo comportarme
como un infantil y una fan loca. Soy cantante. Actuaré normal.
<<No podrás>> me dice una
pícara voz interior.
Narra
Clara
Sigo sin saber por qué llamaron a
Blanca, en la piscina, anteayer. Sólo sé que hoy anuncian los
resultados. No me voy a separar del teléfono. Suena una vez, y me
abalanzo sobre él, pero resulta ser el de la compañía, al que
hablo especialmente mal, irritada. Luego es Melissa, diciendo que se
viene a mi casa. No me opongo. Vuelvo a estar sola, y así controlaré
mejor los nervios.
Pongo bajito “Stay, stay, stay” de
Taylor Swift, y el timbre suena media hora más tarde. Es mi amiga.
La estoy saludando, cuando el teléfono vuelve a sonar. Me mira,
animándome a coger. Y sí, son los del concurso.
Pego un chillido que se oye por todo
el vecindario, cuando la mujer me dice que he quedado primera.
Empiezo a bailar, y sacudo a Meli de todas las formas posibles.
-¡Weeeee!-chillo, aunque no tiene
sentido.-¡He ganado, he ganado!
-Llamemos al resto, ya.
-Sí, y quedamos. Quiero saber para
qué fue la llamada de la piscina.
Tarda un rato en entender de que
hablo, y, una por una, llamamos a las tres. Quedamos en casa de
Blanca, ya que así nos libraremos de los guardias. Pedimos unas
pizzas para celebrarlo, y Blanca canta sus canciones, alguna de
Taylor, de Ed Sheeran y One Direction. También toca la guitarra, y
Meli se anima a unirse a su canto. Las demás bailamos y hacemos
tonterías.
-Bueno, Blanca. ¿Para qué era la
llamada?-le suelto, cuando estamos sentadas en su cómodo sofá.
-¿La de la piscina? Tengo telonera.
-¿A sí?-preguntamos.
-Sí, y es muy maja, se llama Lucía.
-Nos la presentas, ¿a que sí?-sonríe
María, y Blanca asiente, riendo.
-Pero hoy no, tengo que organizar, así
que os tendréis que ir en seguida.
-Una cosa más. ¿Conoceremos a One
Direction?
-Eso es justo de lo que tengo que
hablar con el equipo.
-Pues luego no te pongas misteriosa-me
advierte Noe.
-Ni hagas bromas de mal gusto-añade
Clara.
-Sí, sí... venga, largo ya.
-¿Nos estás echando?-insinúa Meli.
Ella pone los ojos en blanco.
-¿O vas a quedar con Teo?
-¡María, ya, en serio, no sabéis lo
que es ser cantante! Y tú ahora eres igual de mala que la prensa,
cuando un famoso tiene novio o novia.
La interpelada baja la cabeza, y se
disculpa. Blanca cierra la puerta, y nosotras nos vamos, cada una a
su casa.
Me meto en la cama, tras cenar viendo
“Grease”. Me recuerda a mis ídolos.
<<Iré con Blanca, iré con
ella>>.
Me despierta mi móvil a medianoche, y
me sobresalto, cayéndome al suelo. Es Blanca.
-¿Sí...?-murmuro aturdida.
-¿Qué, no quieres saber nada de...?
Entonces las piezas encajan. Mi amiga
no me llamaría por cualquier cosa; tiene que ser lo de One
Direction.
-¡Cuenta ya!
Los segundos que tarda en responder
son eternos. Parece que le cuesta hablar, y se me cae el alma a los
pies... ¿N cumpliremos nuestro sueño? O, bueno, ¿no lo cumplirá
ella? No es justo, no es justo, me digo... Las lágrimas que corren
por mis mejillas se paran cuando obtengo la respuesta.
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