Living The Dream

martes, 20 de agosto de 2013

Capítulo 8


Narra Blanca
Es George; al parecer voy a tener una telonera o algo por el estilo en mi tour. Ya han firmado contrato, y sin pedirme permiso, lo que me molesta.
-¿No deberíais preguntarme algo alguna vez?-le suelto.
-La conocerás mañana, en el estudio, y ahora, tengo que irme. Adiós-dice, ignorándome.
Cuelgo bruscamente, y me siento allí mismo, en un banco. Aparecen dos chicas, algo tímidas. Fans, y más fans. Parece que yo lo único que hago es firmar autógrafos...
Me esfuerzo por intentar ser amable, pero no lo consigo; estoy tensa, les firmo, les digo que si quieren una foto, y luego aparto la cara. Ellas se van, algo decepcionadas. Me siento mal, ellas no tienen la culpa, pero cuando estoy enfadada puedo dañar, y mucho. Para mí es sólo un momento más, todos los fans... Son más o menos iguales. Mientras que para ellas es el momento más especial de sus vidas... Lo sé bien, porque yo he sido, y soy fan. Me levanto, con remordimientos, y las alcanzo.
-¿Os apetece una bebida?
Me miran, estupefactas, pero no espero que reaccionen de otra forma. Voy al puesto de comida que hay en la zona de las tumbonas, y les traigo una Fanta a cada una. Dudan, pero las aceptan, finalmente. Las guío hasta una mesita con sombrilla, un poco aparte, y, cuando se han calmado, intento entablar una conversación más o menos coherente.
-¿Por qué os gustan mis canciones?
-Bueno...-dice una, pero se queda en blanco. Es algo muy difícil de explicar, la verdad.
-Tienen algo... Algo que me llega al corazón... Me hace soñar...
Sonrío, conozco esa sensación.
Hay un incómodo silencio.
-¿Cómo te inspiraste para escribir “Peace on the world”?-me pregunta una entonces, en un susurro.
La miro, seria.
-He leído muchos libros que te hacen ver este mundo de un punto de vista exterior...-dudo un poco, antes de decir, en voz baja:- He abierto los ojos, y he asumido cómo es nuestro mundo. Es justo como dice la canción. Traicionero, sucio, hostil. Y es culpa de los humanos. Nosotros somos así, y estamos destruyendo todo.
Me miran, y creo ver comprensión es sus ojos... Me siento débil de pronto, recordando en qué sitio vivo, y tengo que morderme el labio para no llorar. Es duro, odiar tu mundo, odiar tu raza... Porque a veces deseo no ser humana. Somos destructores... Sacudo la cabeza, y esbozo una sonrisa falsa, para volver con mis amigos.
No hablo más en el resto de la tarde. Sólo lo justo, y me respetan. Tengo que tener beunas razones para estar sin hablar.
En la puerta de mi edificio me despido de mis amigas, y me meto directamente en la cama, donde no aguanto más, y rompo a llorar, hasta que el sueño me vence.

Me despierto temprano, y recuerdo que en seguida vendrán a buscarme para ir al estudio. Me ducho, y mientras se me seca el pelo, desayuno tostadas con aceite, y leche.
Luego voy a mi cuarto y elijo la ropa:
A penas han pasado veinte minutos cuando llaman a la puerta. Me trenzo rápidamente el pelo, y bajo. Allí está mi coche. Alcanzo el bolso de cuero al vuelo, y subo. En otros veinte minutos estoy sentada en el sofá del estudio, esperando.
Entonces entra mi manager, con una chica. Diría que tiene mi edad. Es rubia, pero no tanto como yo, delgada y alta, y sus ojos son marrones. Me sonríe, y yo le devuelvo la sonrisa.
-Esta es Lucía, tu telonera. Además, cantará contigo siempre que se lo permitamos. Y sólo bajo tu permiso-me dirige una mirada significativa, y capto la indirecta.
-Hola-le digo, aclarándome la garganta-. ¿Conoces mi música?
-Claro que la conozco. Y me encanta, en serio.
Parece que va a añadir algo más, pero se calla. Vuelvo a sonreír.
-Deberíais practicar un poco.
-¿Sin conocernos?
-Blanca tiene razón. No estaríamos cómodas-me apoya.
-George, salimos una hora, y volvemos. Para conocernos un poco.
Él no está muy convencido, pero insisto, hasta que nos da permiso.
Salimos del edificio, y nos dirigimos a una plaza cercana. Me cuenta que tiene diecisiete años. Un poco menor que yo, y que siempre quiso trabajar con algún cantante, porque no se atrevía a cantar sola. Luego sale el tema de mis ídolos, no se cómo. Y resulta que ella también es Directioner. Empezamos a hablar de ellos, y pongo “Best song ever”. Me emociono un par de veces, pero consigo controlarme. Cuando volvemos al estudio, ya nos llevamos de maravilla, y me alegro de verdad de que hayan decidido elegirme telonera Trabajamos con las canciones que voy a interpretar durante el tour, y se sabe todas. No canta nada mal. Ella cantará entes de que yo salga un par de canciones de otros cantantes, como Taylor Swift, y luego cantará un poco conmigo. Claro que le doy permiso, me cae muy bien.
Al terminar, la invito a mi casa, y allí hablamos un poco de todo, y nos reímos mucho. Saco una vieja paloma de juguete que tengo, y hacemos como si fuera Kevin. A las ocho salimos a pasear a Nera, con los guardias escoltándonos. Me voy a la cama, sonriente, y con la mente puesta en mi tour. No puedo evitar pensar que todo esto es una locura... Por no hablar del hecho de que a lo mejor conozca a mis ídolos. Pero no puedo comportarme como un infantil y una fan loca. Soy cantante. Actuaré normal.
<<No podrás>> me dice una pícara voz interior.

Narra Clara
Sigo sin saber por qué llamaron a Blanca, en la piscina, anteayer. Sólo sé que hoy anuncian los resultados. No me voy a separar del teléfono. Suena una vez, y me abalanzo sobre él, pero resulta ser el de la compañía, al que hablo especialmente mal, irritada. Luego es Melissa, diciendo que se viene a mi casa. No me opongo. Vuelvo a estar sola, y así controlaré mejor los nervios.
Pongo bajito “Stay, stay, stay” de Taylor Swift, y el timbre suena media hora más tarde. Es mi amiga. La estoy saludando, cuando el teléfono vuelve a sonar. Me mira, animándome a coger. Y sí, son los del concurso.
Pego un chillido que se oye por todo el vecindario, cuando la mujer me dice que he quedado primera. Empiezo a bailar, y sacudo a Meli de todas las formas posibles.
-¡Weeeee!-chillo, aunque no tiene sentido.-¡He ganado, he ganado!
-Llamemos al resto, ya.
-Sí, y quedamos. Quiero saber para qué fue la llamada de la piscina.
Tarda un rato en entender de que hablo, y, una por una, llamamos a las tres. Quedamos en casa de Blanca, ya que así nos libraremos de los guardias. Pedimos unas pizzas para celebrarlo, y Blanca canta sus canciones, alguna de Taylor, de Ed Sheeran y One Direction. También toca la guitarra, y Meli se anima a unirse a su canto. Las demás bailamos y hacemos tonterías.
-Bueno, Blanca. ¿Para qué era la llamada?-le suelto, cuando estamos sentadas en su cómodo sofá.
-¿La de la piscina? Tengo telonera.
-¿A sí?-preguntamos.
-Sí, y es muy maja, se llama Lucía.
-Nos la presentas, ¿a que sí?-sonríe María, y Blanca asiente, riendo.
-Pero hoy no, tengo que organizar, así que os tendréis que ir en seguida.
-Una cosa más. ¿Conoceremos a One Direction?
-Eso es justo de lo que tengo que hablar con el equipo.
-Pues luego no te pongas misteriosa-me advierte Noe.
-Ni hagas bromas de mal gusto-añade Clara.
-Sí, sí... venga, largo ya.
-¿Nos estás echando?-insinúa Meli.
Ella pone los ojos en blanco.
-¿O vas a quedar con Teo?
-¡María, ya, en serio, no sabéis lo que es ser cantante! Y tú ahora eres igual de mala que la prensa, cuando un famoso tiene novio o novia.
La interpelada baja la cabeza, y se disculpa. Blanca cierra la puerta, y nosotras nos vamos, cada una a su casa.
Me meto en la cama, tras cenar viendo “Grease”. Me recuerda a mis ídolos.
<<Iré con Blanca, iré con ella>>.
Me despierta mi móvil a medianoche, y me sobresalto, cayéndome al suelo. Es Blanca.
-¿Sí...?-murmuro aturdida.
-¿Qué, no quieres saber nada de...?
Entonces las piezas encajan. Mi amiga no me llamaría por cualquier cosa; tiene que ser lo de One Direction.
-¡Cuenta ya!
Los segundos que tarda en responder son eternos. Parece que le cuesta hablar, y se me cae el alma a los pies... ¿N cumpliremos nuestro sueño? O, bueno, ¿no lo cumplirá ella? No es justo, no es justo, me digo... Las lágrimas que corren por mis mejillas se paran cuando obtengo la respuesta.


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