Narra
Blanca
Llego
a casa y me desplomo sobre el sofá, feliz. El material, suave y
blando, se dobla bajo mi peso.
Empiezo
a pensar en el último año y medio, lo
que provoca que el
mundo empiece
a dar vueltas a mi alrededor. Pasé en ese tiempo de ser una
adolescente soñadora a ser una cantante agobiada por sus fans. Tengo
un álbum que es número uno en nueve países...
Sacudo
la cabeza. En unas semanas empieza mi primer Tour, y tengo que estar
preparada. Sobre
todo moralmente.
Pero
ahora lo primero es llamar a mis amigas. Cojo el teléfono y marco el
número de Noe. Los segundos que tarda en responder me parecen
eternos.
-¿Sí?
-Hola
Noe.
-Ah,
Blanca-se ríe-. ¿Qué tal?
-Bien-hago
una pausa-. Bueno, ¿ya sabes lo del disco no?
Otra
carcajada, ahora perpleja.
-Claro,
tonta. Lo sé desde antes de que saliera.
En
realidad no la llamo por eso, pero los nervios me impiden actuar
correctamente.
-Tengo
que deciros algo importante, a las cuatro.
Noto
la emoción en su voz cuando me pregunta la hora y el lugar.
-En
la entrada principal de la Uni, a las cinco y media. Luego podemos ir
a algún sitio con mi coche.
-Bien.
Aviso a Meli y a Clara.
-Vale,
hasta luego entonces.
Cuelgo
y me vuelvo a desplomar. Sinceramente, no sé cómo se lo voy a
contar, ni cómo me va a sentar estar sin ellas.
Me
cambio de ropa y me pongo un jersey fino y unos pantalones cortos con
medias por debajo. Luego abro el correo electrónico. Allí está el
horario de mi tour: primero en Madrid, dos conciertos. Luego
Barcelona, París, Roma, Berlín, Londres y Dublín.
El
resto de mensajes son de Sony Music, con los que tengo el contrato, y
de mi manager. Pero ahora no quiero leerlos; tengo que llamar a
María.
-¿Blanca?-oigo
su voz al otro lado de la línea, cuando los pitidos que indican que
está comunicando con el otro lado cesan.
-Hola,
oye, hemos quedado a las cinco y media en la Universidad, ¿puedes?
-Sí,
claro, justo te iba a llamar-se ríe.
-Genial,
nos vemos- repongo, respirando con irregularidad. Siento la garganta
bloqueada, pero no sé por qué.
-Adiós-se
despide, y cuelga.
Las
tripas me rugen, por lo que voy a la cocina a comer algo.
Saco
arroz de la nevera y, tras calentarlo en el microondas, le pongo
tomate natural. Me lo como en el salón, mientras veo el telediario.
En realidad, no presto atención hasta que nombras un plan de
prácticas de las universidades:
<<...se
ha puesto en marcha un nuevo método en toda Europa. Consiste en ir a
otro país a practicar o a estudiar, y a la vez aprender el idioma.
Todo esto sin cambiar ni salir de la universidad en la que ya se
está...>>.
Pego
un salto en mi sitio cuando suena la alarma del móvil, indicando que
tengo que salir de casa, y el tenedor lleno de arroz sale volando.
Cojo
el manojo de llaves que tengo en un llavero con forma de Clave de
Sol, y salgo de mi amplio piso. Bajo en ascensor desde mi planta, un
quinto con mucha luz, hasta el garaje, donde tengo aparcado mi
descapotable negro.
Atravieso
la ciudad hasta mi universidad. Bueno, hasta mi antigua universidad,
en la que estuve sólo medio año. El edificio de cristal se alza
ante mí, reflejando los rayos solares y dejándome ciega. Es nuevo,
de unos tres años, y está en Las Tablas. En un rato llegan Noe y
María. Salgo del coche para saludarlas, y nos sentamos en un banco a
esperar, en silencio. En unos minutos llega Clara, y, un poco más
tarde, Meli.
-¿Adónde
vamos?-pregunta Noe, rompiendo el incómodo silencio.
-Eh...-empiezo-podemos
ir a...
-Al
“Cien montaditos”-completa Clara, que siempre termina mis frases
cuando yo no lo hago.
El
resto está conforme, por lo que montamos en mi coche; yo conduzco,
Meli está a mi lado. Y Clara, Noe y María detrás. Me dirijo al
“Cien Montaditos” de la zona.
Mis
amigas charlan, pero yo estoy en otro mundo. Nerviosa, emocionada,
recordando cómo empezó todo esto... Llego a un cruce, y giro a la
derecha.
Cuando
quiero darme cuenta de que voy en dirección contraria, es demasiado
tarde... Veo que una furgoneta viene por delante, a bastante
velocidad, intento girar, con desesperación, pero otro coche, que viene
del otro lado, me frena en seco, y la furgoneta embiste contra mi
coche. Chillo, y siento un dolor tremendo en todo el cuerpo. Los
pulmones amenazan con estallar de un momento a otro, presionados
contra el cinturón de seguridad.
Lo
último que oigo antes de desmayarme son los gritos horrorizados de
mis amigas.
holaa! soy @Ana1Direct , quiero decirte que me encantan los capitos que llevo leidos hasta ahora:) escribes genial, no cambies nuncaa! si puedes avisarme cada vez que subas un capitulo me haces un favor:3
ResponderEliminarMuchisimas gracias cielo<3Claro que te aviso:3Me haces tu un favor al leer:,)Si quieres entrar en un grupo de Whats App de lectoras dame tu movil por MD:)Besos
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