Al
día siguiente me despierta la llamada de mi manager a las seis,
bostezo, y lo cojo. Me dice buenos días y me cuenta el éxito de la
venta: seis horas. Claro, la gente que se haba quedado sin entrada,
ahora lo ha intentado con más insistencia. Me siento emocionada, y
doy una vez más las gracias a mis fans, y a la gente que ha hecho
esto posible, me estiro, me pongo las zapatillas de casa, calientes y
suaves, y voy a la cocina a prepararme el desayuno: zumo de uva,
tostadas con mantequilla, y decido hacerme un café con leche, para
desperezarme. Me lo tomo en el sofá, a la vez que leo “Los juegos
del hambre”. Sí, el de los tributos y eso. Ya lo leí hace tres
años, pero lo leo una y otra vez. Me gusta, ¿problemas?
Cuando
termino, llevo el plato y el vaso al lavavajillas, me peino con una
trenza por delante de mi hombro y me visto con
algo fresco, va a hacer calor.
Me pongo colonia de lavanda, y canto
un rato.
Narra
Clara
Cuando
me levanto y miro el reloj, me horrorizo; son las doce ya. Me voy al
baño, me ducho y me cepillo el pelo y voy a desayunar, aunque no voy
a comer mucho, para tener
hambre a la hora de comer. Enciendo el aparato de música y,
tontamente, empiezo a bailar al son de la canción de mi amiga:
“Peace On The World”. La letra es muy impactante, hace mirar este
mundo desde un punto de vista exterior. Habla de un mundo, sucio,
traicionero, destructor, y dice que con una sonrisa se podría
arreglar todo. A mí me encanta, la verdad.
Termina, y la vuelvo a poner. Pero a
la mitad recibo un Whats App de María. Dice que si vamos a dar una
vuelta, y comemos en algún sitio. Respondo con un : “Sí, me
apetece mucho. Pásate en media hora. Besos”.
A mis padres no les importará que
salga, porque no están en casa. Trabajan todo el día, y yo lo
prefiero así. Abro la ventana y noto el calor. Tras un rato de
revolver mi armario, decido ponerme esto:
El resto del tiempo hasta que venga
María lo paso practicando para el concurso de canto. Pongo “22”
de Taylor Swift a tope cuando me aburro, y bailo hasta que suena el
timbre. Le doy al botón de off y abro. María me mira,
enarcando una ceja. Ella también va fresca, y con ropa nueva. Le
sienta muy bien el color, la verdad.
Damos
una vuelta por las calles más transitadas, mirando escaparates,
antes de ir al parque de Berlín, y sentarnos en un banco a la
sombra. Pongo
la canción de Blanca a sonar, y empezamos a hablar de lo orgullosas
que nos sentimos
por lo que ha conseguido.
Llama Meli, y lo cojo.
-Clara, ¿dónde estás?
-En el Berlín, vamos a ir a pedir
comida al Domino´s pizza. Vente.
-Vale, en quince minutos estoy allí.
Quedamos en la fuente grande.
-Okey.
Nos vemos cielos.
Cuelgo, esperamos a que llegue, y nos
vamos al Domino´s.
Narra
Noelia
Me levanto del sofá. Llevo un tiempo
leyendo una revista y escuchando música, y sigo en pijama. Me lavo
la cara y me peino, antes de subir a mi cuarto.
-Noeliiii-chilla mi primo. Qué pesado
es, dios. Y sólo tiene cinco años.
-No me llames así, enano. Déjame, me
voy a vestir. Largo, largo.
Me mira con mala cara, se aparta, y me
pellizca en la pierna.
-Ay-protesto-. Eres tonto.
-No.
Doy un portazo, y elijo la ropa para
ir a hacer skate.
Cuando
salgo del cuarto, con el skate bajo el hombro, mi primo imita mi
gesto adolescente de niña tonta
como dice él. Le doy un empujón, y salgo corriendo de
la casa, sin despedirme de mis padres,
si no importa, ya soy mayorcita.
Llego a la Plaza Del Auditorio
Municipal, y bajo las rampas, intentando hacer un salto cada vez
mayor. Cuando noto que estoy seca, paro, y voy a la fuente. Llegan
dos personas... eh, espera, es Blanca, y el otro... ¿tiene novio o
quién es este guaperas?
-¡Noe!
-¡Noe!
-¿Te has echado un novio o qué?
-Eh, eh, para el carro, la conocí
ayer-protesta él.
-Se llama Teo.
-Encantado... ¿Noelia?
-Noe, si quieres.
Sonríe, y le devuelvo la sonrisa, es
muy mono, vale, pero no me gusta, no penséis cosas raras.
Se acerca un grupo de chicas, que se
revuelven, nerviosas. Supongo que son fans de Blanca.
Empiezan a hablar atropelladamente.
-Oh, dios mío, dios mío-dice una,
abanicándose.
-Oh, te estamos hablando, ¿nos
firmas?
-Claro, cielos. ¿Nos hacemos una foto
también?
-Cielos, ha dicho cielos...
-Cielos, ha dicho cielos...
Sacan
unos papeles y un bolígrafo, y Blanca les da un autógrafo a cada
una. Luego se hacen fotos. Ellas no paran de fangirlear.
-¿Vais al concierto?-quiere saber la
famosilla.
-Yo no, pero ella sí-dice la que se
está haciendo la foto, señalando a su amiga. Esta pega un gritito.
Yo suelto una carcajada, y me acerco a mi amiga. Las saludo, y me
miran, dudosas.
-¿Quién eres?
-Noe-respondo, sin perder la calma
ante el tono impertinente de la fan-. Su amiga.
-Hola Noelia-dice entonces una niña
de unos siete años, adelantándose. Blanca se agacha frente a ella.
-Hola, pequeña, ¿tú también?
-Sí...
-Ven
aquí-dice mi amiga, sonriendo, y se la pone en la rodilla, se hace
una foto y le da un autógrafo. Ella susurra un gracias
y se aleja dando pequeños
saltos.
Esa me cae bien. Sí, la enana, que no es impertinente.
La misma que me ha hablado mal, mira
con malos ojos a Teo, que está junto a Blanca. Deben de pensar lo
que pensé yo cuando lo vi.
Finalmente, se despiden y se van,
hablando a lo loco.
-¿Qué pensarían de mí?
-No te preocupes-responde mi amiga a
la pregunta de Teo.
-¿Siempre es así?
-Esto es poco, nene, normalmente
tenemos que ir a sitios poco transitados-intervengo.
-Bueno, ¿queréis un helado?
-Sí-respondo, rotundamente, pero Teo
duda, por lo que le doy un codazo-. Eh, tiene mucho dinero,
aprovecha.
Blanca
se ríe, y vamos al chino que hay al lado. Yo me cojo un Magnum
blanco,
y los otros dos, unos polos de lima-limón.
Teo sabe hacer skate, y le dejo usar
mi tabla. No se le da nada mal, tengo que admitirlo.
Cuando nos aburrimos, nos sentamos en
la sombra, y se acercan un par de fans más. Blanca les deja
satisfechos, y luego me llama Melissa.
-Noe, ¿te vienes?
-¿A dónde? Estoy con Blanca, y con
un amiguito muy mono-digo lo último en voz baja y misteriosa.
-Bueno,
si queréis veniros al Parque de Berlín,
estamos en la fuente de abajo, y así veo al Amigo
X.
Me entra la risa floja, y Blanca y Teo
me miran, interrogantes. Cuelgo, y se lo propongo. Aceptan en
seguida. Nos vamos hacia el parque. Yo haciendo skate, y Teo y Blanca
hablando sin parar. Veo que van a acabar juntos... Eso significa
ataques fans hacia él. Me pregunto si lo sabrá, y si le gustará mi
amiga. A Blanca se lo voy a sacar todo, por lo menos. Llegamos a
donde están Meli y la demás.
-¿Eres
el amiguito muy
mono verdad?-pregunta
Melissa, a bocajarro, y Teo pone una mueca escéptica.
María estalla en carcajadas.
-Lo siento, nuestras amigas son muy
calculadoras.
-Ah, bueno, pues no sé qué veis en
mí...
-... o lo que ve nuestra
cantante-insinúo, pícara.
-¡Eh!-protesta mi amiga, y empieza a
perseguirme.
Narra
María
-No sé por qué lo dice.
-Venga ya, tiene a un chico como tú
delante, qué va a pensar-se ríe Meli.
-¡Meli! ¡Que ni siquiera le
conoces!-protesto, roja. Pero Teo sonríe, divertido.
-Estamos locas, ¿eh?
-Bueno, pero eso no es malo.
Qué mono es... Blanca sí que
encuentra buenos amigos. <<Eh, María, no, no, calla>> me
riño.
Pero en el fondo sigo pensándolo. Sí,
yo me enamoro fácilmente. Es muy majo, y hablamos mucho, mientras
que Noe y Blanca siguen sin aparecer. Puede que algún fan les haya
entretenido... Quién sabe, con una amiga cantante, pueden pasar
muchas cosas. Por un momento temo que le haya pasado algo malo, pero
sacudo la cabeza. ¡Qué tontería!
Entonces alguien llama a Meli, que lo
coge, habla un rato, cuando termina, da un salto y se pone a gritar
como una loca; ¿Qué...?
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