Living The Dream

lunes, 29 de julio de 2013

Capítulo 6

Narra Blanca
Al día siguiente me despierta la llamada de mi manager a las seis, bostezo, y lo cojo. Me dice buenos días y me cuenta el éxito de la venta: seis horas. Claro, la gente que se haba quedado sin entrada, ahora lo ha intentado con más insistencia. Me siento emocionada, y doy una vez más las gracias a mis fans, y a la gente que ha hecho esto posible, me estiro, me pongo las zapatillas de casa, calientes y suaves, y voy a la cocina a prepararme el desayuno: zumo de uva, tostadas con mantequilla, y decido hacerme un café con leche, para desperezarme. Me lo tomo en el sofá, a la vez que leo “Los juegos del hambre”. Sí, el de los tributos y eso. Ya lo leí hace tres años, pero lo leo una y otra vez. Me gusta, ¿problemas?
Cuando termino, llevo el plato y el vaso al lavavajillas, me peino con una trenza por delante de mi hombro y me visto con algo fresco, va a hacer calor.

Me pongo colonia de lavanda, y canto un rato.

Narra Clara

Cuando me levanto y miro el reloj, me horrorizo; son las doce ya. Me voy al baño, me ducho y me cepillo el pelo y voy a desayunar, aunque no voy a comer mucho, para tener hambre a la hora de comer. Enciendo el aparato de música y, tontamente, empiezo a bailar al son de la canción de mi amiga: “Peace On The World”. La letra es muy impactante, hace mirar este mundo desde un punto de vista exterior. Habla de un mundo, sucio, traicionero, destructor, y dice que con una sonrisa se podría arreglar todo. A mí me encanta, la verdad.
Termina, y la vuelvo a poner. Pero a la mitad recibo un Whats App de María. Dice que si vamos a dar una vuelta, y comemos en algún sitio. Respondo con un : “Sí, me apetece mucho. Pásate en media hora. Besos”.

A mis padres no les importará que salga, porque no están en casa. Trabajan todo el día, y yo lo prefiero así. Abro la ventana y noto el calor. Tras un rato de revolver mi armario, decido ponerme esto:


El resto del tiempo hasta que venga María lo paso practicando para el concurso de canto. Pongo “22” de Taylor Swift a tope cuando me aburro, y bailo hasta que suena el timbre. Le doy al botón de off y abro. María me mira, enarcando una ceja. Ella también va fresca, y con ropa nueva. Le sienta muy bien el color, la verdad.


Damos una vuelta por las calles más transitadas, mirando escaparates, antes de ir al parque de Berlín, y sentarnos en un banco a la sombra. Pongo la canción de Blanca a sonar, y empezamos a hablar de lo orgullosas que nos sentimos por lo que ha conseguido.
Llama Meli, y lo cojo.
-Clara, ¿dónde estás?
-En el Berlín, vamos a ir a pedir comida al Domino´s pizza. Vente.
-Vale, en quince minutos estoy allí. Quedamos en la fuente grande.
-Okey. Nos vemos cielos.
Cuelgo, esperamos a que llegue, y nos vamos al Domino´s.

Narra Noelia

Me levanto del sofá. Llevo un tiempo leyendo una revista y escuchando música, y sigo en pijama. Me lavo la cara y me peino, antes de subir a mi cuarto.
-Noeliiii-chilla mi primo. Qué pesado es, dios. Y sólo tiene cinco años.
-No me llames así, enano. Déjame, me voy a vestir. Largo, largo.
Me mira con mala cara, se aparta, y me pellizca en la pierna.
-Ay-protesto-. Eres tonto.
-No.

Doy un portazo, y elijo la ropa para ir a hacer skate.

Cuando salgo del cuarto, con el skate bajo el hombro, mi primo imita mi gesto adolescente de niña tonta como dice él. Le doy un empujón, y salgo corriendo de
la casa, sin despedirme de mis padres, si no importa, ya soy mayorcita.

Llego a la Plaza Del Auditorio Municipal, y bajo las rampas, intentando hacer un salto cada vez mayor. Cuando noto que estoy seca, paro, y voy a la fuente. Llegan dos personas... eh, espera, es Blanca, y el otro... ¿tiene novio o quién es este guaperas?
-¡Noe!
-¿Te has echado un novio o qué?
-Eh, eh, para el carro, la conocí ayer-protesta él.
-Se llama Teo.
-Encantado... ¿Noelia?
-Noe, si quieres.
Sonríe, y le devuelvo la sonrisa, es muy mono, vale, pero no me gusta, no penséis cosas raras.
Se acerca un grupo de chicas, que se revuelven, nerviosas. Supongo que son fans de Blanca.
Empiezan a hablar atropelladamente.
-Oh, dios mío, dios mío-dice una, abanicándose.
-Oh, te estamos hablando, ¿nos firmas?
-Claro, cielos. ¿Nos hacemos una foto también?
-Cielos, ha dicho cielos...
Sacan unos papeles y un bolígrafo, y Blanca les da un autógrafo a cada una. Luego se hacen fotos. Ellas no paran de fangirlear.
-¿Vais al concierto?-quiere saber la famosilla.
-Yo no, pero ella sí-dice la que se está haciendo la foto, señalando a su amiga. Esta pega un gritito. Yo suelto una carcajada, y me acerco a mi amiga. Las saludo, y me miran, dudosas.
-¿Quién eres?
-Noe-respondo, sin perder la calma ante el tono impertinente de la fan-. Su amiga.
-Hola Noelia-dice entonces una niña de unos siete años, adelantándose. Blanca se agacha frente a ella.
-Hola, pequeña, ¿tú también?
-Sí...
-Ven aquí-dice mi amiga, sonriendo, y se la pone en la rodilla, se hace una foto y le da un autógrafo. Ella susurra un gracias y se aleja dando pequeños saltos. Esa me cae bien. Sí, la enana, que no es impertinente.
La misma que me ha hablado mal, mira con malos ojos a Teo, que está junto a Blanca. Deben de pensar lo que pensé yo cuando lo vi.
Finalmente, se despiden y se van, hablando a lo loco.
-¿Qué pensarían de mí?
-No te preocupes-responde mi amiga a la pregunta de Teo.
-¿Siempre es así?
-Esto es poco, nene, normalmente tenemos que ir a sitios poco transitados-intervengo.
-Bueno, ¿queréis un helado?
-Sí-respondo, rotundamente, pero Teo duda, por lo que le doy un codazo-. Eh, tiene mucho dinero, aprovecha.
Blanca se ríe, y vamos al chino que hay al lado. Yo me cojo un Magnum blanco, y los otros dos, unos polos de lima-limón.
Teo sabe hacer skate, y le dejo usar mi tabla. No se le da nada mal, tengo que admitirlo.
Cuando nos aburrimos, nos sentamos en la sombra, y se acercan un par de fans más. Blanca les deja satisfechos, y luego me llama Melissa.
-Noe, ¿te vienes?
-¿A dónde? Estoy con Blanca, y con un amiguito muy mono-digo lo último en voz baja y misteriosa.
-Bueno, si queréis veniros al Parque de Berlín, estamos en la fuente de abajo, y así veo al Amigo X.
Me entra la risa floja, y Blanca y Teo me miran, interrogantes. Cuelgo, y se lo propongo. Aceptan en seguida. Nos vamos hacia el parque. Yo haciendo skate, y Teo y Blanca hablando sin parar. Veo que van a acabar juntos... Eso significa ataques fans hacia él. Me pregunto si lo sabrá, y si le gustará mi amiga. A Blanca se lo voy a sacar todo, por lo menos. Llegamos a donde están Meli y la demás.
-¿Eres el amiguito muy mono verdad?-pregunta Melissa, a bocajarro, y Teo pone una mueca escéptica.
María estalla en carcajadas.
-Lo siento, nuestras amigas son muy calculadoras.
-Ah, bueno, pues no sé qué veis en mí...
-... o lo que ve nuestra cantante-insinúo, pícara.
-¡Eh!-protesta mi amiga, y empieza a perseguirme.

Narra María

-No sé por qué lo dice.
-Venga ya, tiene a un chico como tú delante, qué va a pensar-se ríe Meli.
-¡Meli! ¡Que ni siquiera le conoces!-protesto, roja. Pero Teo sonríe, divertido.
-Estamos locas, ¿eh?
-Bueno, pero eso no es malo.
Qué mono es... Blanca sí que encuentra buenos amigos. <<Eh, María, no, no, calla>> me riño.
Pero en el fondo sigo pensándolo. Sí, yo me enamoro fácilmente. Es muy majo, y hablamos mucho, mientras que Noe y Blanca siguen sin aparecer. Puede que algún fan les haya entretenido... Quién sabe, con una amiga cantante, pueden pasar muchas cosas. Por un momento temo que le haya pasado algo malo, pero sacudo la cabeza. ¡Qué tontería!
Entonces alguien llama a Meli, que lo coge, habla un rato, cuando termina, da un salto y se pone a gritar como una loca; ¿Qué...?



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